A navegar, que la casa invita

DISCO: CASA RODANTE / DE: NICOLAS IBARBURU

por Carlos Rodríguez

Corre la mitad del disco y la emoción contenida no puede más. Ya no bastan los poros erizados, el camino compartido y las músicas transcurridas. Hay lágrimas hermosas que dicen más que cualquier palabra y es el testimonio más fuerte que puede esgrimir este cronista al momento de enfrentarse a ‘Casa rodante’, nuevo opus del guitarrista, cantautor y productor montevideano Nicolás Ibarburu.

Por si hiciera falta presentarlo, Nico ha concretado una lista interminable de colaboraciones a lo largo de su historia con artistas que van desde Jaime Roos y Luis Alberto Spinetta a Horacio Ferrer o Fito Páez.

Subido a un navío -acaso el mismo de Milton Nascimento y Rolando Bastos en Clube da Esquina (idea que aparecerá varias veces en el disco, emparentado con mar, viajar, irse, soltar sin temor)-, Ibarburu arranca el viaje con ‘Navegantes’, donde la voz tierna y cósmica de su hijo Valentín conmueve y traslada.

El swing de la banda es innegable. Todo está grabado junto al grupo base que lo viene acompañando hace algún tiempo: Quarktetris (su hermano Martín en batería, Manuel Contreras en teclados, y Pomo Vera en bajo).

Hay invitados varios y cada uno con su aporte distintivo: Martín Buscaglia en el viaje ochentero  de ‘Gamo’ (un tributo inteligente y lúdico a esa década, de esta misma generación que hoy orbita los cuarenta y monedas, con overdubs al mejor estilo The Police), Nicolás Varela en ‘Desvelo’, Hernán Peyrou en ‘Vendaval’, Nicolás Sarser en ‘Caminar’ y Juan de Benedictis en ‘Semilla’. Con todos y cada uno de ellos, Nicolás ha compartido proyectos a lo largo de su historia. Y ahora va ahí, zurciendo camino con sus voces compañeras.

Casa rodante’ incluye también ‘Mapa tesoro’ –tremendo hit de la factoría Ibaburu, en línea con ‘Infinitas veces’, de su primer disco ‘Anfibio’-, ‘Mulata chancletera’ –del histórico Pedro Ferreira y con las participaciones especiales de Julieta Rada y Chavela Ramírez en voces- y un bonus final con una instrumental llamada ‘Timón voodoo’ que irrefrenablemente remite a las sonoridades de ‘Pepe González’, aquel increíble grupo que Nicolás completaba con su hermano mellizo, Federico Righi y Gustavo Montemurro.

El pico emotivo de la obra está en la encantadora y polonesa (Nico contó en algún viaje concordiense que la compuso en una escapada al Cabo Polonio) ‘Si te escucho cantar’, en donde el invitado especial es el entrerriano Carlos Aguirre. Una belleza de cuatro minutos y pico que te deja temblando.

No descubro nada si digo que estamos ante uno de los discos del año. Verá la luz en breve en el Río de la Plata y es otra de las gemas que nos convida aquella orilla que ilumina con voz de faro. Todos a bordo, que el marino guía certero!

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