La felicidad y sus bemoles, según Pilar Sordo

EL SÁBADO 6 DE MAYO LLEGA PILAR SORDO AL TEATRO ODEÓN DE CONCORDIA PARA PRESENTAR SU NUEVA CHARLA Y ANTICIPÓ SU LLEGADA CONVERSANDO CON ‘EN AGENDA’, DESDE SANTIAGO DE CHILE

por Carlos Rodríguez

Lo he dicho más de una vez, será por el Run Run que se le fue pa´l norte a Violeta, por las manos cantoras de Jara o la electrónica andina de Javiera Mena, pero lo cierto es que el acento chileno es música para mis oídos.

Más de una vez me he detenido a escuchar con atención las conversaciones a viva voz de Marcelo, un chofer de colectivos de la línea 5 que siempre va contándole a alguien algo de su Chile natal. Se nota que se reencuentra en cada frase, en cada recuerdo, con lo mejor de sí. Que es su patria austral. Como cuando, una vez que me hice su amigo de viajes desde mi casa al centro de Concordia, me narró una de sus últimas vacaciones, en la que paró en un pueblito recóndito donde se come el mejor salmón del continente. El páramo se llama Los Andes y al pescado se lo marida con mozzarella y aire de altura. Vaya música si las hay.

Forjada con el mismo viento austral y del Pacífico suena la voz de Pilar Sordo, al otro lado del teléfono. Es psicóloga, investigadora y escritora. Aunque prefiere el silencio de su casa para trabajar, ahora está en otro lado: una locación donde está grabando unos videos. Llovió mucho durante los últimos días y los árboles lucen húmedos y otoñales.

La conferencia que venís a presentar a Concordia está basada en el libro ‘Bienvenido dolor’… ¿Cómo recibió la gente la edición de ese material y cómo se vive el desafío de volver un trabajo volumétrico de cientos de páginas en una charla atractiva para el público?

Lo que yo hago son investigaciones. Escucho a miles de personas acerca de distintos temas. En este caso puntualmente sobre la felicidad. La charla se construye porque tiene el mismo camino de la investigación o de las actualizaciones del estudio que venía haciendo, que es precisamente lo que voy a presentar en Concordia.

La conferencia se construye en la medida en que voy haciendo el recorrido de lo que ha sido esa caminata con la gente que he entrevistado. Hay humor, hay historias, hay anécdotas que me han pasado a mí, hay errores que he cometido yo y todo eso va transferido a la comunicación con la gente. Es por eso que la gente se reconoce en las cosas que uno dice.

Si no se reconocieran quiere decir que la investigación está mal hecha y esa es la única garantía que yo tengo cada vez que me paro a dar una charla.

¿Cómo se llevan el ejercicio de la libertad y la fuerza de voluntad con la vida cotidiana?

Es bueno dejar en claro qué se entiende por libertad. Porque libertad no es hacer lo que yo quiero, sino que la libertad tiene que estar siempre orientada a un proceso de voluntad, que tiene que ver también con el hacer lo que corresponde hacer de acuerdo a mis criterios, no a los deberes sociales, sino a los deberes internos. Por lo tanto este ejercicio de libertad me tiene que llevar a cultivar la voluntad, porque en la medida en que yo soy libre quiero trabajar por estar mejor, quiero desarrollarme mejor en mi mando interno. Y ese ejercicio cotidiano de la voluntad, es lo que permite que esa libertad sea absolutamente exigida.

No hay libertad además sin responsabilidad. Yo no puedo ser libre si no soy responsable primero.

Esa libertad es lo que tiene que ver con el cultivo de la voluntad.

Has mencionado que “para ser feliz hay que darle un significado a lo que nos ocurre y poder convivir con ello, no simplemente por estar contento”… ¿existe una receta para esa concreción o es algo que se descubre en el día a día?

Hay que entender, que uno de los errores más grandes que hemos cometido con respecto a la felicidad que es poner felicidad y alegría como sinónimos y eso no es así. Yo puedo ser feliz y no estar contenta. En la vida cotidiana el darle sentido a mi dolor, a lo que me pasa, incluso a mi estado de no alegra. Hace que mi decisión de ser feliz, que es la conclusión más importante del estudio, que es que ser feliz es una decisión, tome más fuerza y protagonismo. Y eso es un trabajo diario. No es de un día o una meta de un mes, sino que es día a día, es un proceso para lograr ejercer esa voluntad, aún cuando no esté contenta.

¿Se puede decidir “ser feliz”? ¿Cómo juega el dolor allí como contrapartida?

Obvio que se puede decidir ser feliz, es la idea, es la misión, de acuerdo al estudio. Es una decisión que hay que tomar cuando uno está pasando por un momento difícil, o doloroso y no conscientemente cuando estoy bien.

El dolor es clave en la decisión de la felicidad, porque cuando tomo la decisión de ser feliz, generalmente la tomo en momentos de dificultad.

Necesito del dolor para tener la fuerza y la decisión de cambiar. Esa actitud es lo que me va a colocar contenta al saber que estoy dando la pelea. Eso hace que el dolor disminuya y pueda convivir con el dolor sin esperar que pase, pero si tomando la decisión de ser feliz. Al final son como dos caras de la misma moneda. Donde es fundamental entender que se requiere de una actitud de agradecimiento y de valoración del esfuerzo por convivir con ese dolor.

Argentina es un país en el que siempre sos bienvenida y que te recibe como una par… ¿Estás informada de la realidad actual de nuestro país? Seguramente sabrás que llegás en un momento socioeconómico muy complejo… ¿Qué visión tenés al respecto?

Si estoy plenamente informada de todo lo que está ocurriendo en la Argentina.

Argentina se ha convertido muchas veces en mi segunda casa, independientemente que viajo por todo el mundo hispano permanentemente. Pero no me voy a referir, ni voy a opinar a la situación político-económica del país justamente porque soy visita y porque no me corresponde dar esa opinión. Sólo decir que en situaciones de dificultad, en situaciones dolorosas, sea por cesantía, por falta de trabajo, que la plata no alcanza; la decisión de ser feliz se vuelve mucho más importante y significativa.

A Concordia viniste ya en varias oportunidades y siempre te has presentado en el Gran Odeón, que es el mejor teatro de la región ¿Tenés algún recuerdo puntual de la ciudad y su gente?

En general como yo visito muchos lugares yo de los teatros y de incluso los hoteles no me acuerdo mucho.

Pero si de Concordia me acuerdo de una persona discapacitada que me fue a ver y que generosamente compartió conmigo lo que había aprendido en relación a lo que yo en ese momento fui a transmitir. Así que ese es el recuerdo más vívido que tengo de Concordia.