sábado 20 de julio de 2024 - Edición Nº2054

Perfiles | 30 jun 2024

Historias

Un día siendo doble de riesgo: del videoclip de LIT Killah a una serie de Netflix

Se trata de Matías Ivanobski, el profesional de las artes marciales que pone su cuerpo para las escenas de acción más peligrosas y que llegó a compartir set de grabación con figuras de la talla de Diego Peretti.


Por: Agustina Miranda

Las oficinas del estudio jurídico se dieron vuelta después de la llegada del grupo de hombres a quienes resulta imposible reconocerles las facciones del rostro. Ellas, asustadas frente a tanta violencia, observan cómo la pistola de uno de ellos les apunta sin temblar, al mismo tiempo que responden al grito de “¡Pará, pará!”. Están atrapadas. Si creían que les quedaba alguna chance de sobrevivir, esa posibilidad quedó diluida después de ver cóomo uno de los hombres arrojó a una con todas sus fuerzas y la dejó caer desde la ventana de uno de los altos pisos del edificio. El fin ya llegó para una de las abogadas.

 

"¡Corte!", dijeron en el set de grabación para la escena de riesgo de la segunda temporada de "El Reino", la serie de Netflix de la que participó Matías Ivanobski, el argentino de 36 años que se dedica a las artes marciales desde que terminó el secundario, cuando comenzó a trabajar para poder costear su entrenamiento.

 

El doble de riesgo es considerado el oficio más peligroso del mundo del espectáculo. Desde su nombre advierte que los elegidos deben enfrentarse a cientos de amenazas con tal de lograr la escena de ficción perfecta con los trucos más revoltosos, los choques de autos más potentes del cine, las caídas de alturas, las explosiones y todo tipo de travesías que quedan documentadas frente a las cámaras.

 

En el caso de Matías, él toma las riendas de un stunt, quien no necesariamente reemplaza a un actor -como se cree popularmente sobre este trabajo-, sino que se desempeña como el especialista de acción que toma el rol de un personaje que pone el cuerpo y la fuerza para un proyecto audiovisual. Semejante trabajo no sería posible sin el uso de protecciones, la presencia de un coordinador de acción, un rígido entrenamiento y una dieta que los obliga a mantenerse saludables.

Este trabajo llegó a Matías sin planearlo. Reconoce que su pasión por las artes marciales se debe a su gusto de la infancia por las películas de Jackie Chan y Jet Li, pero nunca había pensado en la relación entre ese deporte y ser doble de riesgo. No hasta aquella tarde de 2017, en la que una reconocida figura de Titanes en el Ring le escribió por Instagram para emprender su camino en este rubro. "No creía que fuese él", recuerda sobre el pensamiento que mantuvo hasta que lo vio cara a cara.

 

En ese primer acercamiento no pudo evitar emocionarse e imaginarse dedicándose a eso toda su vida. Al mismo tiempo que practicaba los combates se acordaba de sus ídolos de su infancia, aquellos que protagonizaban sus películas favoritas y en quienes anhelaba convertirse. Esta primera escuela le allanó el camino para comenzar a participar en cortometrajes que después se convirtieron en documentales, en fragmentos de películas, series y videoclips. Tan sólo algunos de los rodajes que hasta el día de hoy le parecen un sueño.

 

"¡Ese soy yo!", recuerda Matías al momento de verse en las pantallas: "Muchas veces el trabajo nuestro es decirle a los que estamos al lado: “Ese que está con la capucha ahí, que no sabés sabe quién es, soy yo”. También cuenta la ceremonia que rodea a los lanzamientos de los que forma parte: si los estrenos salen en los cines, no tarda en sacar sus entradas junto a su novia e ir juntos, mientras que en el caso de los que se estrenan por streaming o tienen lugar en YouTube, activan las alarmas y notificaciones para verlo en el primer minuto.

 

Algo similar ocurrió al momento de verse en el videoclip de “En la oscuridad” de María Becerra y LIT Killah, en el que tuvo que dramatizar una pelea mano a mano con el trapero. Al ritmo de un beat movido, el stunt se calzó un traje de oficial de seguridad, frunció el ceño e intentó lanzar balazos con su arma ficticia. Lo que su personaje no se esperaba era que los proyectiles no iban a salir, por lo que se puso frente a frente con el cantante y comenzó la batalla. Con los puños en alto y ambas miradas a la misma altura, comenzó la repartija de golpes de izquierda a derecha y de arriba a abajo; hasta la llegada de la patada final que lo estampó contra una de las puertas.

El desafío de las mil y una facetas llegó al momento de participar de “El Reino”, la tira que tiene actores de renombre como Diego Peretti, el Chino Darín, Joaquín Furriel o Mercedes Morán. En el capítulo 4 titulado “Violencia divina”, encarnó a uno de los pretorianos que estaban bajo el control del personaje Emilio Vásquez Pena. En medio de los disturbios subió cubierto por un pasamontañas a uno de los edificios donde estaban las abogadas en diferentes oficinas, y a la cuenta de 3 empezó la escena: corrió, con todas sus fuerzas y agachó la cabeza lo suficientemente rápido para que la cámara no lo choque. Además, debía agarrar un arma y apuntar a las mujeres hasta que una de ellas fuera finalmente lanzada por la ventana del lugar. 

 

"Siempre está la adrenalina al momento de escuchar “prepárense que grabamos”. Siempre me agarran nervios, pero después me meto en personaje y voy para adelante. Desaparecen todos y hasta que no dicen “corte” no paro", asegura. Ante cada grabación y ensayo rememora el mismo miedo que sintió al momento de hacerlas. Él sabe que su cuerpo es su herramienta de trabajo y que no debe descuidar bajo ningún punto de vista, pero los límites se vuelven difusos al momento de llegar al entrenamiento y tener que practicar cómo se prende en llamas. Recuerda que, pese a que no le dolía el fuego por el gel que llevaba puesto y la vestimenta ignífuga, le estremecía sentir cómo el calor avanzaba por su cuerpo.

 

Algo similar ocurrió al momento de formar parte del rodaje de “Jaque Mate”, la película de Adrián Suar, donde fue el encargado de manejar un auto con explosivos y huir con toda la velocidad de sus piernas chocando contra el piso, una y otra vez, hasta la explosión total del vehículo. Esa adrenalina, disfrazada de un personaje que parece no sentir nada y que puede con todo, esconde un miedo que mantiene a la hora de enfrentar cada nuevo desafío, y la cual recuerda tocándose las partes de su cuerpo para intentar protegerse de esos recuerdos. Al momento de volar en el aire o tener un proyectil en su espalda, le impulsa superar ese temor y a su vez aprovecharlo para tomar las precauciones necesarias.

 

Hoy por hoy, da clases de tai chi los lunes, miércoles y viernes a la mañana; mientras que los martes y jueves enseña combate. Todo tiempo libre lo aprovecha en el gimnasio que construyó en su propia casa, donde tiene un lugar autónomo para prepararse físicamente. Además, algo que no para en ningún minuto del día es su mente: cuando habla con sus colegas, planifican videos para las redes sociales donde muestran lo que hacen, graban coreografías de lucha y las exponen para después presentarlas ante eventuales propuestas a productoras de cine. Al momento que le llega una nueva notificación para formar parte de un nuevo set de grabación, le recorre la adrenalina que indica que una nueva jornada está por llegar. Otro desafío desconocido la depara para el día laboral.

OPINÁ, DEJÁ TU COMENTARIO:
Más Noticias

NEWSLETTER

Suscríbase a nuestro boletín de noticias