Por: Redacción EnAgenda
El Gobierno avanzó con una reforma integral de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) a través de un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) publicado en el Boletín Oficial.
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La medida modificó la Ley 25.520 y redefinió el funcionamiento del Sistema de Inteligencia Nacional, introduciendo cambios estructurales, nuevas competencias y una mayor centralización operativa.
Según lo establecido en el decreto, la SIDE pasa a controlar de manera directa todo el sistema de inteligencia, con facultades ampliadas para aprobar presupuestos, incluidos los gastos reservados, y requerir información a organismos nacionales y provinciales.
El Ejecutivo justificó la decisión en la necesidad de modernizar el sistema y reducir riesgos estratégicos para el país.

Cristian Auguadra estará al frente de la SIDE.
Uno de los puntos más sensibles del DNU es que todas las actividades de inteligencia serán consideradas “encubiertas”, una definición que alcanza tanto a las operaciones como a los procedimientos internos. En los fundamentos oficiales se señala que la medida responde a la sensibilidad de la información manejada y a la protección de intereses estratégicos de la Argentina.
Además, el decreto habilitó a los agentes de inteligencia a aprehender personas en casos de flagrancia o por orden judicial. En esas situaciones, deberán dar aviso inmediato a las fuerzas de seguridad correspondientes, sin asumir funciones policiales permanentes.
La reforma dispuso la disolución de la Agencia de Seguridad Nacional y la creación de la Agencia Nacional de Contrainteligencia, que tendrá como misión prevenir espionaje, sabotajes, injerencias externas y operaciones de influencia que puedan afectar el orden constitucional o los intereses estratégicos del Estado.
En el plano digital, el decreto separó las funciones de ciberseguridad y ciberinteligencia. El Centro Nacional de Ciberseguridad pasó a depender de la Jefatura de Gabinete, mientras que la ex Agencia Federal de Ciberseguridad se transformó en Agencia Federal de Ciberinteligencia, bajo la órbita de la SIDE y con foco exclusivo en el ciberespacio.
Otro cambio clave fue la disolución de la Dirección Nacional de Inteligencia Estratégica Militar. Desde ahora, toda la inteligencia estratégica militar quedará bajo la órbita del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, con el objetivo de evitar superposiciones y simplificar la estructura operativa.
El DNU creó dos nuevos ámbitos de articulación: la Comunidad de Inteligencia Nacional y la Comunidad Informativa Nacional. Estos espacios reunirán a las Fuerzas Armadas, fuerzas de seguridad, la Unidad de Información Financiera (UIF), Migraciones y otros organismos, con el fin de producir y compartir información estratégica.
Finalmente, el decreto modificó el sistema de designación de autoridades. La facultad de nombrar y remover a los titulares de organismos desconcentrados pasó del Poder Ejecutivo al secretario de Inteligencia, reforzando la centralización del mando.
Desde el Gobierno aseguran que la reforma apunta a modernizar el sistema de inteligencia, fortalecer los controles y mejorar la coordinación en todo el territorio nacional, incluida la Ciudad de Buenos Aires.