miércoles 07 de enero de 2026 - Edición Nº2590

Películas y series | 6 ene 2026

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Murió Béla Tarr el maestro del cine húngaro y autor de Sátántangó a los 70 años

El influyente director húngaro Béla Tarr falleció a los 70 años tras una larga enfermedad, dejando una obra clave del cine moderno.


Por: Ramiro Florio

El reconocido director húngaro Béla Tarr falleció este martes a los 70 años luego de atravesar una larga enfermedad. La noticia fue confirmada por el realizador Bence Fliegauf a la agencia de prensa MTI, en nombre de la familia, y generó una fuerte repercusión en el mundo del cine internacional.


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Considerado uno de los cineastas más influyentes de Europa del Este, Tarr construyó una filmografía marcada por relatos densos, climas sombríos y una profunda reflexión sobre el tiempo, la decadencia social y la condición humana. Su obra más célebre es Sátántangó, una película de siete horas lanzada en 1994 que retrata el colapso material y espiritual de una comunidad rural tras la caída del comunismo.

El film, convertido en una pieza de culto, es una adaptación de la novela Tango satánico del premio Nobel de Literatura László Krasznahorkai, con quien Tarr mantuvo una estrecha y prolongada colaboración artística. La escritora Susan Sontag llegó a afirmar: “Volvería a ver Sátántangó una vez cada año”, reflejando el impacto duradero de la obra.

Una carrera marcada por la experimentación y el tiempo

Nacido en Pécs y criado en una familia obrera de Budapest, Béla Tarr se acercó al cine desde joven, aunque en un principio aspiraba a estudiar filosofía. Tras ser rechazado por el sistema universitario húngaro, volcó su vocación definitivamente hacia la dirección cinematográfica.

Su debut llegó en 1977 con Családi tűzfészek (Nido familiar), filmado en blanco y negro, con actores no profesionales y una fuerte impronta social-realista. Le siguieron títulos como El intruso y Gente prefabricada, hasta que un giro radical en su estilo se consolidó con su versión de Macbeth y, más tarde, con La condena.

A partir de allí, Tarr desarrolló un lenguaje visual propio, caracterizado por planos secuencia extensos, movimientos de cámara hipnóticos y una narrativa que desafía la lógica clásica del cine comercial. Su obra suele ser emparentada con la de Andrei Tarkovsky, aunque él siempre rechazó etiquetas estéticas rígidas.

Reconocimiento tardío y legado

El reconocimiento internacional de Béla Tarr llegó de manera tardía, pero firme. Fue homenajeado en el Festival de Tesalónica en 2002 y su pensamiento cinematográfico fue analizado en profundidad por el filósofo Jacques Rancière, quien le dedicó el libro Béla Tarr. Le temps d’après.

En 2011 estrenó El caballo de Turín, su última película, con la que anunció su retiro definitivo de la dirección. Desde entonces, su figura se consolidó como referencia obligada en los estudios cinematográficos y su influencia se extiende a nuevas generaciones de realizadores.

La muerte de Béla Tarr marca el final de una era para el cine de autor europeo, pero su legado permanece vivo en una filmografía que continúa interpelando al espectador y desafiando los límites del lenguaje cinematográfico.

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