Por: Redacción enAgenda
A 15 años del fallecimiento de María Elena Walsh, ocurrido el 10 de enero de 2011, su figura se mantiene como una de las más influyentes de la cultura argentina. Su legado literario y musical sigue presente en la vida cotidiana de niñas, niños y adultos, reafirmando un lugar central en la formación cultural y educativa del país.
Leer más: Se apaga la música de MTV después de 44 años
Nacida en 1930, Walsh construyó una obra única que logró unir el juego, la poesía y la música infantil con una mirada profunda sobre la realidad. Sus canciones y textos se incorporaron al cancionero popular y escolar, convirtiéndose en una puerta de entrada al mundo de la lectura, la imaginación y la sensibilidad artística para millones de argentinos.
Lejos de limitarse al universo infantil, María Elena Walsh desarrolló una producción atravesada por el humor, la ironía y la crítica social. A través de personajes fantásticos, mundos absurdos y giros inesperados del lenguaje, sus obras invitan a reflexionar sobre la libertad, el poder, la injusticia y la construcción del pensamiento propio.
Clásicos como “Manuelita”, “El reino del revés”, “Canción del Jacarandá” o “La vaca estudiosa” forman parte de la memoria colectiva y continúan siendo reinterpretados en actos escolares, espectáculos artísticos y propuestas teatrales. Cada nueva versión confirma la vigencia de una obra que dialoga con distintas épocas.
La permanencia de María Elena Walsh se explica en la capacidad de su lenguaje simple y profundo para interpelar el presente. Su obra sigue invitando a mirar el mundo con curiosidad, ternura y espíritu crítico, consolidando un legado que, generación tras generación, continúa haciendo más grande a la infancia y a la cultura argentina.