Por: Redacción enAgenda
Hoy, 15 de enero, el universo del rock argentino celebra el nacimiento de uno de sus arquitectos sonoros más influyentes: Eduardo "Skay" Beilinson. Nacido en La Plata en 1952, el guitarrista, compositor y cantante cumple un año más de vida, consolidado como una leyenda que, lejos de estancarse en la nostalgia, sigue marcando el pulso de la escena con su proyecto solista.
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La historia de Skay no puede entenderse sin el contexto de su ciudad natal. En la La Plata de finales de los años 60, Beilinson fue parte fundamental de la Cofradía de la Flor Solar, una comunidad de artistas y músicos que experimentaban con la psicodelia y el rock progresivo.
Fue en estas calles donde comenzó a forjar ese estilo único: un sonido de guitarra punzante, elegante y con un uso del "espacio" que pocos músicos en el mundo logran alcanzar.
Junto al Indio Solari y la Negra Poli, Skay lideró la banda más grande del país. Durante más de dos décadas, su Gibson SG fue el motor de himnos que hoy son parte del ADN nacional. Desde solos memorables en temas como "Ji Ji Ji" hasta la profundidad melódica de "Espejismos", Skay demostró que no necesitaba velocidad extrema, sino una sensibilidad única.

Tras la separación de Los Redondos en 2001, Skay inició un camino solista que ya lleva más de ocho discos editados. Con su banda, Los Seguidores de la Diosa Kali, ha mantenido viva la llama de la autogestión y el rock de autor, demostrando que su vigencia no depende de los éxitos pasados, sino de su constante búsqueda artística.
El origen de su apodo: Fue su amigo Marta Minujín quien lo bautizó como "Skay" por el color de sus ojos (Sky, cielo en inglés).
Primeros viajes: A los 16 años ya estaba en Londres y París, donde presenció el mítico Mayo Francés, algo que influenció su visión del arte.
El guardián de la mística: A diferencia de otros ídolos, Skay mantiene un perfil bajo.