Por: Redacción enAgenda
El rugido de los motores fue reemplazado por el de las retroexcavadoras. El Autódromo Oscar y Juan Gálvez de la Ciudad de Buenos Aires inició oficialmente la demolición del histórico sector de boxes, una estructura que quedó obsoleta frente a las exigencias actuales del circo internacional. Las obras, que forman parte de la segunda etapa del Plan de Renovación del predio, buscan transformar el corazón del circuito en un complejo de nivel mundial, con estándares de seguridad y tecnología de última generación.
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La meta de este proyecto, impulsado por el Gobierno de la Ciudad y coordinado con inversores privados, es obtener la licencia de Grado 1 de la FIA. Actualmente, el autódromo porteño cuenta con una categoría inferior que le permite recibir categorías locales y regionales, pero para que la Fórmula 1 regrese al país tras casi tres décadas (la última carrera fue en 1998), se requiere una infraestructura de boxes, paddock y seguridad perimetral radicalmente distinta. Los nuevos boxes serán más amplios, con conectividad de fibra óptica de alta velocidad y áreas de hospitality de nivel VIP.
Además de los boxes, el plan contempla la construcción de una nueva torre de control y la mejora de los accesos al predio de Villa Lugano. Aunque todavía no hay una fecha confirmada para un GP de Argentina, se especula con que el circuito podría estar operativo para pruebas internacionales a finales de este mismo año. La modernización no solo beneficia a la F1, sino que posicionará al Gálvez como el epicentro del automovilismo sudamericano, capaz de recibir al WEC, al MotoGP o al IndyCar.
. @AutodromoBA. Comenzaron las obras de demolición de los boxes. Fueron construidos en 1994 para recibir a la @F1. Duele la imagen, pero se viene una renovación. Esperemos que vuelva a ser de primer nivel internacional. Sus casi 74 años (09/03/1952) de historia lo ameritan. pic.twitter.com/sPTQIEmEh4
— Darío Coronel (@dcoronel) January 19, 2026
El inicio de estas obras no es un hecho aislado, sino la respuesta directa al "Efecto Colapinto". Desde que Franco desembarcó en la máxima categoría, el interés de los argentinos por la F1 se disparó a niveles que no se veían desde la época de Reutemann. La posibilidad de que el pilarense acelere en la recta del Gálvez ante su público no solo sería un hito deportivo histórico, sino un boom económico sin precedentes para el país. Se estima que un Gran Premio de Argentina atraería a más de 300.000 turistas internacionales, generaría miles de puestos de trabajo y posicionaría nuevamente a Buenos Aires en la vidriera grande del mundo. El rugido de las máquinas hoy en los boxes es, en realidad, el primer aviso de que el sueño de ver a Franco de local está más cerca que nunca.
