Por: Redacción enAgenda
Donald Trump rompió todos los moldes de la diplomacia con un posteo que parece sacado de una distopía bélica. En una imagen generada con Inteligencia Artificial, se lo ve junto a los principales nombres de su gabinete señalando un mapa donde las fronteras han desaparecido: Venezuela, Canadá y Groenlandia aparecen cubiertos por las barras y las estrellas. Lo que comenzó como un capricho inmobiliario por la isla ártica se transformó, en un solo posteo, en una declaración de conquista continental que pone en la mira los recursos estratégicos de toda la región.
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El interés de la Casa Blanca por la isla no es solo una excentricidad de magnate. Groenlandia es la llave maestra para el dominio del Ártico, una región rica en minerales raros, uranio y metales críticos para la industria tecnológica. Además, el deshielo está abriendo nuevas rutas comerciales que Trump quiere controlar para neutralizar el avance de China y Rusia. Para el republicano, la isla es un "portaaviones insumergible" que permitiría a EE.UU. vigilar todo el hemisferio norte, sumando además el control total sobre las reservas petroleras de Venezuela.
La respuesta del Viejo Continente no se hizo esperar y fue inusualmente dura. Países como Francia, Alemania y el Reino Unido calificaron el posteo como una "provocación intolerable" y advirtieron que están dispuestos a desplegar tropas en Groenlandia para proteger la integridad territorial de Dinamarca. La OTAN vive sus horas más oscuras: por primera vez en la historia, los aliados europeos amenazan con un enfrentamiento armado directo contra Washington si Trump decide pasar de la propaganda digital a una ocupación física del territorio danés.

Mientras en Canadá y Venezuela reina la incertidumbre por el avance de la retórica anexionista, el mundo observa con espanto cómo se diluye la diplomacia tradicional. El 2026 arranca con un tablero geopolítico totalmente fracturado, donde las potencias europeas ya no ven a Washington como un protector, sino como una amenaza expansionista. La pregunta que recorre las cancillerías de todo el planeta es si este mapa es solo un delirio de campaña o el plan de ejecución de una potencia que ya no reconoce límites soberanos.