Por: Redacción enAgenda
La transferencia de Santiago Ascacíbar a Boca sacudió el mercado de pases y generó un terremoto de reacciones en el mundo albirrojo. El excapitán del León fue presentado este martes en el club de la Ribera, donde confesó que vestir esa camiseta era un "sueño desde chico". Sus declaraciones cayeron como un balde de agua fría en City Bell, especialmente por su pasado reciente.
La bronca de los hinchas radica en la contradicción del volante. En 2024, el "Ruso" había asegurado que en Argentina solo jugaría en Estudiantes. Aquella promesa de fidelidad quedó en el olvido al sellar su vínculo con el equipo de Juan Román Riquelme. Ante esto, la reacción de la cúpula dirigencial no se hizo esperar, aunque llegó de forma sutil y cargada de simbolismo.
Juan Sebastián Verón utilizó sus redes sociales para fijar postura. El presidente pincharrata reposteó una imagen junto al eterno Alejandro Sabella con una frase lapidaria de "Pachorra": "Hablo poco. Soy dueño de mi silencio y esclavo de mis palabras". El dardo fue directo a la falta de pertenencia y al incumplimiento de la palabra empeñada por el jugador formado en la institución.

Más allá de la cita, Verón cortó vínculos digitales al dejar de seguir al futbolista en Instagram. En paralelo, la comunicación oficial del club buscó reforzar la mística propia. Estudiantes publicó un video del presidente llegando al Country de City Bell en su moto, saludando a cada uno de los futbolistas y al entrenador Eduardo Domínguez. Acompañado de la descripción "TODOS JUNTOS", fue interpretado por los pincharratas como una muestra de respaldo a su equipo y a la pertenencia con el club.
Pese a los cinco títulos y los 196 partidos que Ascacíbar cosechó en el León, su salida por la puerta de atrás marca un quiebre definitivo. La frialdad del video de despedida institucional, que apenas citó sus estadísticas, resume el sentimiento de una hinchada que se siente traicionada por su último gran referente.