Por: Redacción enAgenda
La histórica empresa argentina Fate confirmó el cierre definitivo de su planta industrial en Virreyes, partido bonaerense de San Fernando, y el despido de sus 920 trabajadores. La decisión se produce en un contexto marcado por la apertura de importaciones, la masiva llegada de neumáticos chinos y una larga tensión con el gremio del sector.
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Según fuentes cercanas a la compañía, los empleados serán indemnizados conforme a la ley y la firma cumplirá también con sus compromisos con bancos y proveedores. “Se liquida todo y se baja la persiana”, aseguraron. Fundada en 1940, la empresa acumulaba más de ocho décadas de trayectoria en la industria nacional.
Desde la firma explicaron que “los cambios en las condiciones de mercado” obligaron a encarar una nueva etapa. Sin embargo, puertas adentro reconocen que la ecuación económica se volvió inviable. “Hace 30 años que la empresa pierde plata, pero la invasión de cubiertas chinas cambió todo”, señalaron.
En 2025, el valor de las importaciones creció 25%, con subas en casi todos los segmentos, salvo combustibles y energía. Un informe de la consultora PxQ advirtió que, a diferencia de otros períodos históricos, el incremento de compras externas no estuvo acompañado por una expansión de la actividad industrial.
Desde el mínimo registrado en agosto de 2024, las importaciones aumentaron 35%, mientras que el Índice de Producción Industrial acumuló una caída de 4%. El desacople impactó con mayor fuerza en sectores de menor competitividad relativa, como el del neumático.
El informe también destacó que la importación de neumáticos saltó 34,8% en promedio entre 2023 y 2025. En ese período, los precios en dólares oficiales retrocedieron 38,3% y en pesos 42,6%. La contracara fue el deterioro del entramado productivo local y la pérdida de puestos de trabajo.
Según la consultora que dirige Emmanuel Álvarez Agis, la apertura comercial funcionó como ancla de precios, pero generó un fuerte costo en términos de empleo industrial. “El balance de ganadores y perdedores no permite pensar que las actividades primarias puedan absorber los empleos perdidos”, concluyó el informe.
En mayo de 2024, en medio de una tanda de despidos, Fate había advertido sobre una “abusiva sobrecarga impositiva, restricciones cambiarias, deficiente infraestructura y elevada conflictividad gremial” que encarecían sus costos frente a competidores externos.
La empresa sostuvo que esas asimetrías hacían que el precio final de sus productos fuera muy superior al de neumáticos fabricados en otros países, lo que tornaba imposible sostener exportaciones a mercados donde la marca tenía presencia histórica.
En el caso de China, distintos sectores industriales denunciaron mecanismos de competencia desleal. La Cámara Argentina del Acero señaló que el gobierno chino otorga créditos subvencionados, facilita el acceso a infraestructura y subsidia inversiones, energía y exportaciones, fortaleciendo así a sus productores.
Con la planta cerrada y 920 trabajadores afectados, el caso de Fate expone el dilema entre apertura comercial y sostenimiento del empleo industrial. La baja de precios convive con la retracción productiva y deja abierta una discusión de fondo sobre el futuro de la industria nacional en un escenario de competencia global.