Por: Redacción enAgenda
Murió Ernesto Cherquis Bialo y con él se va una forma de contar el deporte que hoy parece en extinción. Tenía 85 años y atravesaba un delicado cuadro de salud producto de una leucemia.
Nacido en Montevideo en 1940 pero formado en Buenos Aires, Cherquis fue una de las plumas más influyentes del periodismo deportivo argentino. Su nombre quedó indisolublemente ligado a la era dorada de El Gráfico, donde ingresó en 1963 y llegó a ser director en la década del 80.

Cherquis junto a Pelé durante un evento en Buenos Aires.
Pero más que un periodista, fue un narrador. Sus textos -muchas veces firmados bajo el seudónimo Robinson- no se limitaban a contar hechos: construían historias. En especial en el boxeo, disciplina que lo tuvo como uno de sus grandes cronistas a nivel mundial, con coberturas de peleas históricas y figuras como Muhammad Alí, Carlos Monzón o Ringo Bonavena.
También trascendió el papel. Tuvo una extensa trayectoria en radio y televisión, ganó cuatro premios Martín Fierro y ocupó cargos institucionales como Director de Medios de la AFA durante la gestión de Julio Grondona.

En los últimos años, había encontrado en sus columnas una forma de seguir vigente, con una prosa intacta y un estilo inconfundible. Defensor de un periodismo con rigor, lenguaje y profundidad, fue crítico de la transformación del oficio en la era digital.
Con su muerte, no solo se despide un periodista: se cierra definitivamente una etapa donde el deporte se escribía como una novela.