Por: Ramiro Florio
Hace 13 años, entre el 2 y el 3 de abril de 2013, La Plata fue escenario de una de las peores tragedias climáticas de la historia argentina. En apenas cuatro horas, cayeron cerca de 400 milímetros de lluvia sobre la ciudad y la región, provocando una inundación nunca antes vista que dejó consecuencias devastadoras.
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El fenómeno sorprendió a miles de vecinos sin previo aviso. Las lluvias intensas comenzaron durante la tarde del martes y rápidamente colapsaron el sistema de drenaje urbano. Calles convertidas en ríos, viviendas anegadas en cuestión de minutos y barrios enteros bajo el agua marcaron una jornada que quedó grabada en la memoria de los platenses.
Las consecuencias fueron devastadores: 89 víctimas fatales reconocidas oficialmente por la Justicia, -aunque aún existen reclamos por parte de la familiares y vecinos que aseguran que habrían sido más los fallecidos-. A esto se suman más de 70 mil viviendas y comercios afectados, miles de personas sin servicio eléctrico, más de 5.000 evacuados y pérdidas materiales millonarias estimadas en 3400 millones de pesos.

Si bien la magnitud de la lluvia fue un factor determinante, con el paso del tiempo se profundizó el debate sobre las causas estructurales que potenciaron la catástrofe. La falta de obras hidráulicas, la ausencia de un plan integral de prevención y el crecimiento urbano desmedido aparecen como elementos clave para entender por qué el impacto del temporal fue tan severo sobre la ciudad.
Durante los años previos, La Plata ya había registrado inundaciones importantes (en 2002, 2005, 2008 y 2010) que advertían sobre su vulnerabilidad de acuerdo al alto riesgo hídrico que presenta. Sin embargo, no se avanzó en soluciones de fondo. El avance del cemento sobre espacios verdes, impulsado por el desarrollo inmobiliario del Código de Ordenamiento Urbano, redujo la capacidad de absorción del suelo y agravó el escurrimiento del agua.
Ante la Justicia, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) tuvo que explicar porqué no se pudo preveer la situación que acechó a La Plata. Según la institución, el radar que debía monitorear el fenómeno que se acercaba a la ciudad, estaba roto.
La causa estuvo a cargo de Luis Arias, juez en el fuero Contensioso Administrativo que dispuso la adpación de procedimientos de registración de decesos, la relocalización de las personas que vivían en lo márgenes de los arroyos Del Gato y Maldonado, así como la suspensión de emprendimientos inmobiliarios, entre otras causas que generaron zozobra en ámbitos políticos y empresariales.
Arias posteriormente fue suspendido en 2016 por un Jury impulsado por el gobierno de Maria Eugenia Vidal en la Provincia de Buenos Aires. El magistrado recibió el apoyo de organizaciones sociales y vecinos platenses que aseguraban que su destitución se debía a su afán de "propiciar que se investigue a fondo la cantidad de muertes de la inundación". Además, el juez agregó que su destitución se debió a "fallos que no fueron de su agrado" y "Por una razón política y no jurídica".

El juez Luis Arias, que estuvo a cargo de la causa que investigó la inundación del 2 de abril de 2013 en La Plata.
Finalmente el juez imputó a Sergio Ariel Lezana, funcionario de Defensa Civil de La Plata en aquel entonces, quien aceptó su culpabilidad y pidió que se le aplique el máximo de la condena por el delito de "incumplimiento de los deberes de funcionario público". La pena que consistió en el pago de $12.500 y un año de inhabilitación para ejercer cargos públicos.
En conjunto también iba a ser juzgado con el jefe de Defensa Civil de la provincia de Buenos Aires, Miguel Ángel Di Lorenzo pero falleció meses antes del juicio.
A más de una década, la inundación del 2 de abril sigue siendo una herida abierta para todos los platenses. Cada alerta meteorológica revive el temor en los vecinos, que aún hoy exigen memoria y justicia por todos los fallecidos en aquel fatídico día.