Por: Redacción enAgenda
La primera Vigilia Pascual encabezada por el papa León XIV dejó un mensaje contundente en un contexto internacional marcado por los conflictos: “No dejemos que la guerra nos paralice”.
La ceremonia, celebrada en la Basílica de San Pedro, en el Vaticano, es considerada la más importante del calendario litúrgico católico, ya que conmemora la resurrección de Jesucristo.
Durante su homilía, el pontífice -cuyo nombre secular es Robert Prevost- hizo un llamado a superar el miedo, el egoísmo y la desconfianza, y a trabajar activamente por la reconciliación entre los pueblos.
“El mundo necesita esperanza”, planteó, al tiempo que advirtió sobre las situaciones que rompen los lazos sociales, como la guerra, la injusticia y el aislamiento entre naciones.
En ese sentido, convocó a los fieles a ser protagonistas de un cambio positivo, llevando “la luz” a quienes atraviesan momentos de dificultad y dolor.
La celebración comenzó con el tradicional rito del fuego y el encendido del cirio pascual, símbolo de la resurrección. A lo largo de la liturgia, miles de fieles acompañaron una ceremonia atravesada por la solemnidad y los gestos históricos.
Además, el Papa bautizó a diez adultos de distintas nacionalidades, retomando una tradición que se remonta a los primeros siglos del cristianismo.
La Vigilia Pascual marcó así uno de los momentos más significativos del pontificado de León XIV, que desde su asunción viene insistiendo en la necesidad de promover la paz en un escenario global cada vez más tenso.