miércoles 28 de julio de 2021 - Edición Nº966

Opinión | 11 jul 2021

falleció el martes pasado

Carlos Reutemann: un legado y el comienzo de una historia

El “lole” como lo apodaban, fue el último argentino en ganar un gran premio de fórmula 1, en el gran premio de Bélgica 1981. Mismo año que sería sub-Campeón de la máxima categoría.


Por: Vittorio Albiero

Oriundo de Santa Fe, de una familia dedicada a la actividad rural, aprendió a manejar a los 7 años. Enseguida se introdujo en el mundo de las carreras y empezó a probar en las categorías nacionales. Tuvo una gran performance hasta llegar al turismo carretera (dejó su sello al manejar el ford falcon “angostado”) y la fórmula 2 mecánica nacional.

El gran salto a Europa lo dio a comienzos de los ‘70 en una carrera libre de fórmula 1 donde se probó en un Brabham y dio que hablar por su buen manejo y velocidad. Su debut oficial ocurrió en el Gran premio de Argentina 1972 donde rápidamente fue la revelación al marcar la pole position, un récord que pocos poseen.

Su transcurso en esta escudería sería la catapulta para pasar a la más famosa, Ferrari. Se presentó el llamado de Enzo Ferrari ya que necesitaba cubrir la butaca de uno de los autos tras tener accidentado a uno de los pilotos oficiales (Niki Lauda).

En Ferrari tuvo un buen comienzo y al año siguiente ya había sido uno de los pilotos de confianza del comandatore. Pero no fue así de buena su relación con el jefe de equipo.

En 1978 pasó a ser piloto titular de la escudería junto a Giles Villenueve y pese a obtener buenos resultados como la victoria del Gran premio de Brasil, vio como la escudería Lotus se hacía con el campeonato en las manos de Mario Andretti.

Ya para 1979 cambia de equipo para sumarse al bando ganador como lo había sido Lotus. Pero se encontró con grupo de trabajo muy relajado entre los laureles del campeonato. Siempre manifestó que la escudería no estuvo a la altura y el auto jamás le funcionaba bien por un sin fin de problemas técnicos. Para seguir en la alta competencia, Lole sabía que tenía que cambiar de equipo, por lo cual tuvo que rescindir su contrato y buscar un mejor bienestar dentro de la fórmula 1.

En 1980 llega a Williams, con la tarea de ayudar a su compañero Alan Jones a pelear por el título. Ese mismo año ganaría el famoso Gran Premio de Mónaco (para muchos considerada la carrera del calendario y un circuito muy prestigioso) con una estrategia craneada por el argentino ya que largó con gomas para piso seco en una pista húmeda por la llovizna pero que para su suerte no alcanzó a complicarle su manejo.

En la temporada ‘81, Reutemann sabía que podía ser su año, pero desde la escudería le reiteraban que respete su lugar como piloto número 2 del equipo. Esto estalló en el Gran Premio de Brasil cuando el Lole iba puntero en la carrera y desde boxes su equipo le puso el cartel: “Jones (y abajo) Reut” donde le pedían que dejará pasar para que su compañero gane la carrera. El argentino hizo caso omiso y se quedó con la victoria. Esto fue un quiebre para el equipo que por más que Reutemann le convenia ganar para liderar el campeonato, ellos querían apoyar al británico de cualquier manera.

Para el final de la temporada El Lole llegaba con un punto de ventaja sobre su escolta Nelson Piquet. Fue en el Gran Premio de las Vegas. Años después contaría que el auto nunca estuvo a punto y que la caja de cambios fallaba. Además, en mitad de año la categoría había cambiado el proveedor de neumáticos por Goodyear; esto al santafesino lo perjudicó. La carrera terminó con un Lole sin puntos y el brasileño Piquet quinto. Allí vio verdaderamente como le soltaban la mano y se le escapaba el título mundial por un punto.

Ya abatido y sin ánimos, encaró el año 1982 apenas presentándose en dos carreras. El mal ambiente con el equipo y el comienzo de la guerra de Malvinas hicieron que su relación se tensara y colgara los guantes de la fórmula 1.

En su regreso al país compitió en rally y otras categorías regionales. Después le llegó una propuesta para hacer una carrera, pero esta vez política. Fue gobernador de la provincia de Santa Fe en dos períodos y posteriormente Senador de la provincia hasta el día de su fallecimiento. Siempre fue una persona agradecida y consideraba con respecto a su trayectoria de la cual no se arrepintió y decía: “fui un tipo con mucha suerte, competí en los mejores equipos con los mejores pilotos. Estuve a solo un punto de ser campeón del mundial, ya era mucha suerte si eso sucedía. Cuando tenía 5 años iba a caballo a la escuela y después me tocó vivir todo esto, mas no puedo pedir”

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