sábado 25 de septiembre de 2021 - Edición Nº1025

Opinión | 22 ago 2021

memoria

Día Internacional del Recuerdo de la Trata de Esclavos y de su Abolición


Por: Ana Belén Cibele

El 23 de agosto fue declarado por la Unesco como el día Internacional del Recuerdo de la Trata de Esclavos y de su Abolición. Con el fin de  recordar la importancia fundamental de la transmisión de la historia para poner de relieve la lucha contra todas las formas de opresión y racismo que existen en la actualidad. Se conmemora el aniversario de la insurrección de 1791 de la población esclava en Saint-Domingue, que gracias a la proclamación de su independencia, hoy conocemos con su nombre original: Haití. La reivindicación de la libertad, es una lucha que interpela a toda la humanidad, sin distinción de origen ni de religión,  resonando ayer y hoy con la misma fuerza demoledora que en aquel año rompió con las cadenas de ese pueblo privado del derecho más anhelado por la humanidad a lo largo de su historia.

Lamentablemente, varios años después de este hecho histórico, no estamos en condiciones de decir que hemos, como seres humanos, erradicado la esclavitud del mundo. Aún es parte de la realidad y tenemos el deber de seguir luchando contra ella y el abanico de aristas en las que actualmente se manifiesta.

¿Qué significa esclavitud?

Situación por la cual la propiedad de una persona pasa a ser tomada por otra, es una forma particular de relaciones de producción, característica de un determinado nivel de desarrollo de las fuerzas productivas en la evolución de la historia económica.

Otra definición que encontré interesante es la siguiente:

Situación de una persona que carece de derechos de modo permanente, especialmente los fundamentales de igualdad y libertad, por ejercer un tercero sobre ella todos o algunos de los atributos del derecho de propiedad, reduciéndola a la condición de objeto.

Ambas definiciones hablan de una “situación” que implica al menos a dos personas, donde una, la más fuerte o con alguna ventaja, “toma” o “ejerce” algo de/sobre la otra.

Se estima que en la actualidad habría entre nueve y veintisiete millones de esclavos en el mundo. La mayoría son por deudas, principalmente en Afganistán, Bangladés, Bután, India, Maldivas, Nepal, Pakistán y Sri Lanka. En estos países muchas personas  se encuentran bajo la servidumbre por deudas contraídas con usureros, que  en ocasiones, son relaciones que se extienden por generaciones completas. En la india existe el ámbito privado y rural, públicamente ya se encuentra abolido, el sistema de “castas”. Dividiendo a la sociedad en distintos linajes de acuerdo a su origen. Reservando para las clases más bajas las tareas con remuneración más baja o nula por ser considerados indignos. En Mauritania, un país con extrema pobreza y segregación racial extrema, la esclavitud forma parte de su historia, y su realidad actual aún sigue en contacto con esta privación de derechos para la mayoría de su población. En ecuador, en abril  de este año el juez Carlos Vera Cedeño condenó a la empresa Furukawa Plantaciones CA, por llevar a cabo prácticas de esclavitud moderna  y  violación a los derechos laborales y derechos humanos de 123 ex trabajadores que demandaron a la empresa por haberlos obligado a trabajar toda su vida sin una paga justa y en condiciones laborales precarias.

 Por último y no menos importante, voy a recordar a  la industria criminal con el mayor crecimiento de los últimos años: “la trata de personas”. Su objetivo principal es la prostitución de mujeres y niños. Esta práctica contemporánea de esclavitud forma parte de la  realidad de millones. En nuestro país una de las últimas medidas en pos de combatir este crimen fue la creación del “Plan Nacional contra la Trata y Explotación de Personas”. El mismo consta de  acciones de prevención, asistencia, persecución y fortalecimiento institucional, coordinando iniciativas con cuarenta y cuatro organismos del orden nacional, provincial y municipal y de los tres poderes del Estado, incluyendo organismos internacionales y la participación de organizaciones de la sociedad civil. Especificando formas de coerción, explotación laboral y explotación sexual entre otras.

Cada año que pasa aumenta el número de países que cuentan con legislación en materia pertinente para combatir la trata y con planes de acción nacionales para hacer frente a este flagelo de la actualidad. Esta batalla no es solo responsabilidad de las autoridades. Los ciudadanos debemos colaborar para combatir ese delito siendo conscientes del problema y asegurándonos de que la  situación de las víctimas no pase inadvertida.  Capacitar  y alertar a la comunidad en general y a los jóvenes en particular es , en principio, aceptar que que este problema existe y  está presente, que es un delito y que vulnera los derechos de las víctimas explotadas.

Con ese objetivo, recordemos que el comercio de esclavos y la abolición de la esclavitud, debe ser un instrumento del presente para combatir las formas actuales de este delito y luchar por vidas dignas, felices y sin explotación. O como diría Charles Chaplin El Gran Dictador “No luchéis por la esclavitud, sino por la libertad.”

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