domingo 22 de mayo de 2022 - Edición Nº1264

Opinión | 30 abr 2022

rincón literario

Entrar y salir

Esta semana esteremos en la mente de un defensor suplente.


Por: Marcelo Lescano

El técnico caminaba de un lado para otro, le quedaba un cambio todavía y el partido seguía igualado. El tiempo pasaba y no se iba a dar el lujo de no hacer la última modificación. Daba por sentado que no podía ganar el encuentro, pero sí que podía defender el empate. Llamó a su defensor suplente, no tenía mucho rodaje, pero sabía que iba a cumplir con su función. Le dio un par de indicaciones y lo mandó al terreno de juego.

La gente tenía aire en la garganta y se negaba a irse sin gritar un gol, por eso los canticos iban en aumento y los jugadores lo sentían. Muchos cánticos afectaban el accionar de los futbolistas y hacía que estos le erren en sus pases.

De un momento a otro el arquero rival la revienta y la pelota va en dirección al defensor. Logra bajarla y enseguida da el pase al compañero. Pero siente que no debe quedarse, faltando tan poco, va por la hazaña. Ni bien su compañero recibe la pelota él se da a la carrera, siente que la pierna derecha le juega rebeldía, pero ante los gritos de su entrenador acelera el paso. La pelota recorre toda la banda y llega hasta una de las esquinas. Él se encuentra parado en la puerta del área, intenta adivinar que hará la pelota. Sabe que tiene que entrar y salir del área para engañar a su marca mientras espera que llegué su compañera. La redonda se dirige al área mediante los cielos y él sabe, es su momento. Una mini corrida hacia el punto penal y saltar. Se eleva entre ordinarias cabezas y codos, ante la mirada de la popular, ante los ojos de su técnico. Una vez en las alturas recibe a su compañera y ambos se miran, saben cuál es su función. Se frente le da un cálido beso y ella se dirige enamorada al fondo de la red.

Una vez con los pies en el suelo se da cuenta de su obra y sale disparado con la hinchada. Lo rodean brazos y palmadas en la cabeza, a la vez que le caen elogios y lágrimas de los hinchas. Volviendo al círculo central se acordó, tenía que entrar y salir del área. Entró como un defensor cualquiera y salió como ídolo de extraños.                     

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