lunes 06 de febrero de 2023 - Edición Nº1524

Opinión | 18 dic 2022

Campeón Mundial

El fútbol como la vida, siempre da revancha

En una de las mejores finales de la historia de los Mundiales, Argentina logró su tercer estrella de la mano de Lionel Messi.


Por: Lic. Marcel Aguilera

El triunfo de la Selección Argentina frente a Francia nos dejó atónitos. Es importante precisar varias cuestiones: Esta tercer Copa del Mundo, convierte a la Argentina en la 4ta selección con más títulos mundiales, por detrás de Brasil (5) e Italia y Alemania (ambos con 4). Por otro lado la convierte en la Selección más ganadora de la FIFA,  contando torneos continentales (Copa América).

Todo esto en el marco de un equipo que inicio de manera imprevista tras el fracaso de Sampaoli. En un contexto de profunda inestabilidad en la Asociación de Fútbol Argentino (AFA) tras la muerte de su histórico jefe Julio Humberto Grondona. Hecho que desató una interna por la conducción, teniendo incluso el recordado 38 a 38 entre Tinelli y Segura.

Tapia fue el primer presidente electo de AFA tras la muerte de Don Julio, exactamente 973 días después. Este proceso,  tanto institucional como deportivamente,  empezó con duras críticas de un sector de la prensa muy marcado (ESPN por ejemplo).

Todo esto fue poco a poco ordenándose en función de los resultados que la Selección fue logrando. El tercer puesto de la Copa América dejo un imponderante que supuso una gran decisión para el actual presidente de la AFA;  que en mi opinión es la que hoy lo catapulta a posicionarse entre los mejores lideres del fútbol mundial: y tiene que ver con la ratificación de Lionel Scaloni, ya no como un interino, sino como el jefe al mando del proceso que hoy reconocemos como la Scaloneta. 

El resto es historia conocida. La construcción de un equipo, fundamentalmente un equipo que depositaba en Lionel Messi todas las esperanzas pero que a la vez lo rodean, lo contienen, lo protegen y lo siguen.

La Scaloneta fue tomando forma, dejando atrás los decires de muchos  y protegiendose entre ellos del que dirán. La fuerza del grupo afrontó las duras críticas que injustamente sufrieron varios jugadores, como Otamendi, Di María y hasta el propio Messi.

Pasada la elección de la AFA con la ratificación de Tapia al frente de la misma, Argentina se dispuso enfrentar una nueva Copa del Mundo, cargada de ilusiones en un tiempo atípico, pero con la esperanza de haber roto la mufa de años sin título continental y con la esperanza de ganar un Mundial en un contexto del difícil para todo el país.

Por citar algunos datos, nos encontramos con indicadores de inflación similares a países como Zambia; con salarios en dólares de los más bajos de la región y una de las crisis mas importantes de las que se tenga memoria. Son momentos de tristeza y poca esperanza, con una profunda grieta que hace a un país socialmente dividido, pero como lo ha hecho siempre este deporte, el más humano y popular del planeta, nos premia con estos momentos.

Tal es así que la historia nos marca que en el 78 nuestro país estaba atravesando la mas atroz dictadura y el momento más terrible de la historia. El 86  posterior a un conflicto bélico mundial y un contexto de crisis socioeconómica, también estuvo este certamen para mostrar una luz entre tanta oscuridad, una sonrisa entre tanta tristeza y una esperanza entre tanta angustia.

En esta situación nos encontramos nuevamente. Con cosas anecdóticas que solo pueden responderse a través de la sociología del deporte, por unos instantes los argentinos nos olvidamos de nuestras diferencias, de nuestras miserias, y de nuestro día a día.

Parrafo aparte para el pueblo de Bangladesh, pueblo hermano que sufrió las mismas injusticias del imperio británico que nosotros, y que hoy gracias al fútbol constituimos una hermandad que solo se explica al ver rodar una pelota. Al reconocer a Diego Armando Maradona y a Lionel Messi como los mejores de nuestra historia. 

Hay un punto en el que me quiero detener. Porque quien les habla tiene una profunda debilidad por Diego Armando Maradona, jugador que sin lugar a dudas fue el mejor de todos los tiempos, y como el mismo dijo "sabes el jugador que hubiera sido si no hubiera consumido drogas". Ahora vivo una de las más lindas contradicciones: con profundo dolor tengo que decir que fue destronado y a la vez tengo una enorme alegría de haber nacido en el mismo suelo de quien lo destrona que es Lionel Messi, que sin lugar a dudas cierra un debate para aquellos más fanáticos.

Ninguna estadistica actual puede discutir lo que ha construido un pibe de Rosario con problemas de crecimiento, que sufrió todas las críticas, que perdió injustamente la final en 2014 y que vino a romper todas las estadisticas. Como le dijo el jefe espiritual de la Selección Argentina, nuestro Diego: "Vos Lionel vas a ser el mejor de todos los tiempos".

Ya no hay debate con Cristiano Ronaldo (extraordinario jugador) ni con Pelé, Kruyff o Di Stefano. Lionel Messi acaba de entrar en el lugar indiscutido del mejor futbolista de todos los tiempos.

Y aunque esto es muy reciente, y hay varias cosas para analizar,  creo que el Chiqui Tapia queda posicionado para poder disputar y re discutir el lugar que históricamente construyó Julio Humberto Grondona cómo presidente indiscutible de la AFA, jefe supremo del fútbol sudamericano y actor central en la FIFA..

Messi cierra debates y controversias y le da lo más hermoso que puede dar el fútbol a nuestro país: que es la felicidad de un pueblo. Ya no existen diferencias, ni partidarias, ni de etnias, ni de clase social, no importa raza, religión y color;  como dice la canción. 

Lo que importa es que Messi,  Di María, el Dibu Martinez, un colectivo unido que muestra que lo grupal siempre trasciende y es más importante que lo individual, conducidos por un técnico que, con poca  experiencia, ya pasa a ser parte de la historia grande del fútbol mundial, gracias al esfuerzo puede saber cuánto pesa.

Y está selección demostró que el esfuerzo vale, que la perseverancia importa y que esta felicidad que sentimos todos los argentinos y los que se sienten compatriotas a pesar de ser de otra nacionalidad, vale la pena. El fútbol como la vida, siempre da revancha.

¡Viva Argentina carajo!

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