viernes 01 de marzo de 2024 - Edición Nº1913

Provincia | 16 ene 2024

Ensenada

Cadetes de la Escuela Naval Militar de Ensenada practican navegación en la Antártida

Diez estudiantes de entre 18 y 24 años fueron seleccionados entre 350 cadetes de la escuela de marina en la isla Río Santiago en Ensenada por su mérito académico.


Unos diez cadetes de la Escuela Naval Militar de la ciudad de Ensenada, que tienen entre 18 y 24 años, navegan por primera vez en la Antártida. Fueron reconocidos por su mérito académico y seleccionados entre 350 cadetes de la escuela que forma oficiales de marina en la isla Río Santiago, y son oriundos de distintas localidades de Buenos Aires, Córdoba, Tucumán, Misiones y Ciudad de Buenos Aires. 

Están a bordo del rompehielos ARA Almirante Irízar, buque insignia de la Armada argentina. Allí, realizan guardias en el puente de comando como parte de su formación profesional, en el marco de la primera eta­pa de la Campaña Antártica de Verano (CAV).

"El internado nos obliga a aprender a estar sin la familia. Esas cosas también sirven para experiencias como estas, en el buque, donde estaremos un mes navegando sin contacto exterior, algo similar a lo que sería la escuela. Nos preparan para esto, es así la vida militar", comentó a Télam Lucas Darnet (22) cadete de tercer año, nacido en Bahía Blanca, en el puente de observación del Irízar junto a sus otros nueve compañeros.

Y agregó: "Vinimos a poner en práctica todo lo que aprendemos en la escuela. Durante los cuatro años de estudio tenemos la materia navegación que se trata de estar en el puente de comando y guiar al buque en una navegación segura".

Para las guardias, los de segundo año, cuatro jóvenes, cubren cuatro horas cada doce de descanso. Los de tercero y cuarto (tres en cada caso) cubren cuatro horas y descansan ocho.

"Las 24 horas tiene que haber cadetes en el puente. Hay tres por turno, uno de cada año", agregó el cordobés Luca Depetris (19), cadete de segundo.

En el buque, que traslada a más de 300 personas, "todos los días son distintos, aunque haya una rutina y parezcan todos iguales", diferenció Darnet en referencia a las variaciones del clima, actividades y personas con las que interactúa.

Para ingresar a la escuela rinden un examen de Física, Trigonometría, Química, Historia, Inglés y comprensión de textos, además de pruebas físicas y psicológicas, detallaron.

En la escuela, los cadetes, además de los cuatro años de cursada, realizan seis meses de práctica en el buque escuela Fragata Libertad, que "algunas veces hasta recorre el mundo", contaron.

Para los cadetes, el viaje en la fragata es como una tesis en otras carreras, ya que es la experiencia que los califica para ser oficiales de marina.

"El primer día (el comandante del buque Irízar) Carlos Recio nos dijo que ‘los verdaderos hombres de mar se ven en situaciones importantes’. Uno no tiene que ser una máquina, ni ser un robot, puede sentirse mal, pero tiene que seguir y afrontar la situación. Si se descompone hay que volver al puesto de trabajo", destacó Luiggi Gómez Gurrieres, suboficial principal cadete de cuarto año.

Las "tradiciones y la mística marinera" son faros en la Escuela Naval, contaron. Entre ellas se destaca la de "escribir un libro, plantar un árbol y formar una familia" explicaron.

A su vez explicaron que las promociones plantan árboles en la Escuela Naval, que deben cuidar a lo largo del tiempo; además de escribir en conjunto libros con anécdotas y vivencias de todos y cada uno.

 

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