sábado 15 de junio de 2024 - Edición Nº2019

Nacional | 1 jun 2024

Análisis

El fenómeno Francos

El flamante nuevo Jefe de Gabinete tuvo una semana intensa en la que rápidamente se posicionó en la primera línea de la política nacional.


Por: Lic. Marcel Aguilera

La designación de Guillermo Francos como Jefe de Gabinete fue al estilo del Gobierno: diferente a cómo lo haría la política tradicional. Hacer un movimiento de esas características a los pocos meses es prácticamente como realizar un cambio táctico en el primer tiempo de un partido de fútbol. En ese sentido resulta difícil entender para la lógica cotidiana de la política por qué se cambia a un Jefe de Ministros a 5 meses de un Gobierno al que supuestamente "le va bien".

Pero la administración Milei no respeta ninguna de las lógicas tradicionales, ni mucho menos realiza "lo que pide la jugada". Por el contrario: desafía permanentemente ese sistema y mal no le ha ido, teniendo en cuenta que las variables económicas son calamitosas y aún así mantiene una buena popularidad.

 

¿Qué representa la incorporación de Francos?
 

Lo primero que hay que entender es que Guillermo Francos expresa cabalmente la idea de un “político tradicional”. Racional, calculador y producto del sistema político argentino, su figura expresa tranquilidad para los distintos sectores a los que, en muchos casos, no pudieron estar de acuerdo con el Gobierno ni tener interlocutores.  

En ese marco, Francos se posiciona como una muestra de pragmatismo claro por parte de Milei ya que hasta ahora no formaba parte de su mesa chica y es claramente su contrapunto. La figura presidencial hace de lo tradicional su principal enemigo, lo ridiculiza; lo enfrenta y todo lo define en su campo: el de la comunicación y el show. En cambio el nuevo Jefe de Gabinete parece -en los papeles- el complemento perfecto para sanar y tejer alianzas con sectores en lo que el extremo de Milei daña o rompe.

Si entendemos al Gobierno de Milei como un nuevo Menemato -alguno con más experiencia podría decir "devenido a menos"- se puede leer que mientras el Presidente muestra Argentina al mundo como terreno fértil para las inversiones (o es lo que supuestamente intenta), Francos atiende la agenda local. Algo similar a lo que hacía Corach para Menem en carácter de "superministro" junto a Cavallo. 

En lo que va de su primer semana al frente del Gobierno Nacional, comenzó de manera contundente mostrando jefatura en el desayuno con todos los ministros, haciendo ronda de medios y operando -o marcándole la cancha- a Villarruel que a partir de la aparición de Francos, parece encaminarse el Senado.

Empezó mostrándose plenamente activo, algo muy distinto a su antecesor que era desconocido por gran parte de la sociedad, ya sea por su poca movilidad o simplemente por su perfil. De cualquier manera no hay señales inmediatas de costo por su reemplazo.

Por otra parte, Francos afirmó públicamente que trabajó en gobiernos peronistas pero que él es libertario. Es un claro gesto hacía los Milei siendo "más papista que el Papa” aunque puede costarle teniendo en cuenta que en la narrativa de segundo menemato, varios peronistas ven en él un puente importante para sumarse al Gobierno Nacional en caso de sobrevivir a la desidia económica que atraviesa.

Resta ver cómo continúa esta relación que, desde los papeles sorprende y muestra el pragmatismo del Gobierno al darle la administración local de un gobierno "anti política" a un político de formación clásica que, sin dudas, será un actor a seguir en lo que viene. 

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