A pesar de la mala temporada que tuvo San Lorenzo en 2024, uno de los grandes aciertos en Boedo fue la contratación del vasco Iker Muniain. El atacante llegó libre desde el Athletic de Bilbao, club donde es ídolo, y rápidamente se convirtió en el capitán, referente y figura del Ciclón, lo cual lo puso en el radar de Botafogo y puso en vilo a Boedo. Sin embargo, fue el propio futbolista el que al arribar al país confirmó que seguirá en el club.
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"Estoy aquí, ilusionado con empezar una nueva pretemporada, muchas ganas de entrenar y de estar de nuevo con mis compañeros", comentó el vasco apenas pisó tierras Argentinas tras sus vacaciones en España.
Tras las salidas de Thiago Almada y Luiz Hernrique, el equipo carioca buscaba contar con nuevas variantes para su mediocampo de cara a la temporada 2025 donde disputarán la Copa Libertadores y el Mundial de Clubes, clasificados tras ganar la última Libertadores en el Monumental. Es por esto que en las últimas horas acercaron una propuesta que estuvo en manos del entorno de Iker, pero que fue finalmente desestimada.
Cabe mencionar que, más allá de esta negativa, Muniain tiene en su contrato una cláusula de rescisión que se activa cada seis meses, lo cual fue pactado de antemano con la dirigencia de Marcelo Moretti.