domingo 28 de noviembre de 2021 - Edición Nº1089

Emprender | 2 may 2021

emprendimiento y tributo

Santa Maradona: el emprendimiento colectivo

La platense Verónica Sánchez Viamonte nos abre las puertas de su emprendimiento y por consiguiente, de su corazón también. Conocé de qué se trata


La iniciativa Santa Maradona es impulsada desde lo profundo de mi corazón, con el aporte de un grupo de admiradoras y admiradores de Diego Armando Maradona que entendemos su figura como un emblema de la cultura popular.

El proyecto surgió luego de la muerte de Diego a modo de homenaje a su trayectoria deportiva y su dimensión humana. Se trata de la confección de altares, también denominados retablos, para colocarlos en distintos espacios públicos. Cada uno con su imagen, flores, cintas con los colores de la bandera argentina y una leyenda que lo consagra “patrono”, una lámina de acrílico lo protege y lleva escrita, en dorado, una frase de alguna de las canciones que lo evoca.

Cada obra es única, como lo son los altares populares que en nuestro país se multiplican en las rutas y en los barrios honrando al Gauchito Gil, a Gilda, a la Difunta Correa y a diversas figuras de veneración popular.

Verónica Sanchez Viamonte, nacida en La Plata en 1974, hija de Santiago Sánchez Viamonte y Cecilia Eguía, ambos desaparecidos. Es una arquitecta, artista plástica y docente de la UNLP. Escribe poesía y narrativa.

En 2008 participó del diseño de la señalización para los Centros Clandestinos de Detención, junto a la Secretaría de Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires. Se describe como una jugadora de vóley, surfista, y buena gente.

Hoy nos enseña un emprendimiento significativo: SANTA MARADONA, que consiste en la realización de altares con la imagen del idolo popular... Pero para adentrarnos más, vamos a leer un fragmento poetico sobre la figura del 10 y lo que representa en sus altares para Verónica:

El amor no acepta derrotas

El Diego que sí, el crack del fútbol, el barrilete cósmico, me emociona hasta los huesos. Puedo ver una y otra vez sus goles, sus gambetas, sus jugadas. Miro sus fotos de joven y reviso en mis recuerdos: veo su cara, su cuerpo, tan hermoso. Siempre me gustó, fue mi amor imposible. Aunque parecía tan cercano que yo sentía que sí era posible.

Pero también existía otro Diego, del que estuve y estoy eternamente enamorada: El Diego que no. El animal político, el del lado B del cassette, el del barro. El que tenía convicciones y se jugaba por otros. El Diego que nunca se creyó un dios ni se comió la fama porque sabía el lugar que ocupaba y cómo desde allí podía ayudar al resto. Porque nunca se olvidó de donde vino y no se quedó solo en palabras.

Diego no le dio la espalda a un país que sufría, sufrió con él. Gambeteó y goleó a los ingleses por los pibes de Malvinas, a costa de que le hicieran la vida imposible. La peleó siempre, a pesar de que le cortaran las piernas.

De los cientos de anécdotas que lo pintan, elijo contar ésta: “En el ‘82, Boca jugó contra el Paris St Germain. Cuando los jugadores comenzaron a cantar el himno desplegamos una banderola preguntando por los 30.000 desaparecidos. Él le dio la espalda a la tribuna donde estaban las autoridades argentinas, levantó sus brazos y cantó el himno nacional junto a nosotros frente a las cámaras de todo el mundo.” (Relatado por Laura Franchi, ex detenida).

El Diego que no, le cantó NO al ALCA, armó un sindicato de jugadores de fútbol, se paró de manos ante los que querían y quieren entregar el país. Estaba de acuerdo con el impuesto a los ricos y estaba dispuesto a entregar su parte, porque en realidad consideraba que no la perdía, porque la ganaba el pueblo.

EL Diego que SI y el Diego que NO cabían de milagro en un solo cuerpo lleno de pasión. Sin contradicciones, fiel a sí mismo y comprometido. Argentino hasta la médula, auténtico y militante del pueblo.

Ayer se fue mi ídolo, mi amor de la vida, la persona que más admiré en este universo. El que sentí que era como mi viejo, por su lucha y su entrega. El que quise que fuera mi novio porque estaba tremendamente enamorada.

Hasta la victoria siempre Diego. La muerte se me hace más fácil hoy porque sé que te voy a encontrar allá.

 

Diego. Los Patronos.

El dolor en mí se transforma en amor, en acciones y entrega hacia alguien que siempre sentí cerca, aunque estuviera lejos. Como para que supiera que siempre iba a estar a su lado para tenderle una mano.

Un altar o retablo no es solo un lugar donde pedir: también es un lugar de entrega, de agradecimiento. Con la muerte de Diego, tan temprana, las argentinas y los argentinos nos quedamos con un nudo en la garganta, un vacío en el estómago y el corazón lleno del amor que no llegamos a darle.

Los altares son una expresión de ese amor, un lugar para devolverle tanto como nos dio, un lugar que nos invita a pensar cómo queremos transitar nuestra vida, cuán fieles somos a nosotros mismos y a nuestras convicciones.

Diego es una inspiración, es quien nos motiva a dar el máximo, a disfrutar, a seguir adelante pese a todo.

Cada Patrono refleja a un ser único, a un Diego a la vez. El altar entre la gente del barrio nos ayuda a tenerlo cerca, nos convoca en sus recuerdos a una ronda de mate, a prenderle una vela. Los altares desparramados por la ciudad se mezclan con el pueblo, en sus diversas formas, en sus distintas representaciones. Diego es Maradona y es Pueblo.

 

Patrono de la Lealtad

Lealtad a su país, a su pueblo, a sus amigos, a su equipo, al otro.

Patrono del Fútbol

El fútbol en toda su dimensión y, sobre todo, en la dimensión social. El fútbol femenino, infantil, amateur. El fútbol como juego, diversión, el que nos saca de la rutina, el que nos salva de la droga en el barrio. Como juego colectivo, donde uno no es nadie si no comparte en equipo. El capitán que hace que sus compañeros se luzcan para crecer todos juntos, no como un acto individualista.

Patrono de la Alegría y del Gol

El que nos saca las penas, el que se nos mete en la piel como un pibe para volver a reírnos con una pelota. El que nos dio de comer cuando todo estaba podrido.

Patrono de los Pibes

El que nos dice que existe un futuro. El que proyecta. El que trabaja, pero no deja de jugar mientras lo hace.

Patrono de los Pueblos

El que se compromete con un ideal. El que no tiene miedo a sentar posición. El que elige a su pueblo por sobre sí. El que comparte y reparte. El que nos cuida. El que pelea por un mundo mejor.

Patrono de la Magia

El que disfruta lo que hace, el que nos asombra, nos delira. El que nos dice que no todo está dicho. Es innovación, novedad, virtud, magia.

Patrono del Potrero

El que mete las gambas en el barro, el que no tiene miedo de reivindicar su origen. El de la villa, de los clubes de barrio que la luchan para subsistir. El que les da un lugar a todos para jugar.

Patrono de la Identidad

El que nos recuerda quiénes somos, cuál es nuestro ADN, el que nos completa con nuestra familia, porque somos en la medida en que tenemos en quién reflejarnos.

Patrono de la Fe

El que nos hace mirar siempre para adelante, que pelea por lo que quiere, el que construye su destino.

Patrono de la Gloria

Es el que nos lleva a la cima para cantar juntos, el que festeja y disfruta cuando se cumplen sus sueños, cuando recoge lo que cosechó, aquello por lo que luchó.

 

 

  • ¿Cómo es el ida y vuelta con quienes quieren tener un altar de Diego Maradona? ¿Cuál es la anécdota que más recordas de algún cliente?

Los altares los encargan a traves de Instagram y Whatsapp, que generalmente llegan ahi por alguna recomendacion o porque vieron algun altar en la via publica. La verdad es que establezco un vinculo re lindo con los clientes, muchas veces terminamos hablando de anecdotas de Diego, nos intercambiamos stickers, me cuentan algunos que lo pudieron ver, como fue el encuentro y me pasan las fotos a veces.

La anécdota que mas me emociono fue una mujer chilena, que me conto lo mucho que le significaba Diego, y que se sentía muy identificada con el Patrono de los Desposeídos. Hay una cuestión de clase que atraviesa a Diego, sus orígenes siempre presentes y esa generosidad hacia los otros que lo hacia y hace inolvidable y único. Terminamos hablando mil horas, de él, del futbol, de politica, de sentires.

  • Tu experiencia de vida personal y la relación tan cercana con la última dictadura cívico militar, ¿hicieron de tu sentimiento o interpretaciones por Diego algo aún más fuerte?

Yo en Diego vi a mi viejo. O, digámoslo mejor, quería verlo. Mi viejo era muy buen deportista y desapareció cuando yo tenia 3 años, casi no lo conocí.

Cuando yo tenia 12 años vi el mundial  de Mexico´86 y mi abuelo le había hecho un altar. Me decía que era el mejor del mundo. Diego era crack.  Yo tengo muy pocas fotos de mi papa y ninguna filmación, nunca había visto moverse a mi viejo. Y fue ahí cuando lo vi moverse, en ese gol inmenso a los ingleses (que más tarde le daría la carga de la Guerra de Malvinas).

Con el tiempo y con cada una de sus actitudes me sentía cada vez mas cerca de él. Su abrazo a las madres, su cercanía a Fidel y a Chaves, su empatía con el pueblo y sus reclamos, su generosidad al dar todo (incluso sus piernas) para beneficio de otros, su enfrentamiento al poder. Diego es un militante popular, Diego es pueblo. Mi viejo peleaba por lo mismo, desde otro lugar, no en la cancha, pero los sentía iguales.

  • ¿Por qué altares? ¿Hubo otras ideas antes, y después?

Los altares surgieron el día después de su muerte. Yo tengo uno que me hice hace muchísimos años en honor al que le había hecho mi abuelo en ese mundial 86. El papá de mis hijos me dijo que haga uno en frente de casa que tengo una rambla arbolada, que lo instale ahi como los del gauchito gil o los de Gilda así lo tenía cerca.

Y no me quede solo con eso, no soportaba tenerlo solo en mi barrio. Quería llenar la ciudad con esos altares, para que estén cerca de la gente, de ese lugar del que nunca se fue. Y de esa manera me puse en marcha. Convoque a unos amigos para que me den una mano. Hicimos diez, colocamos algunos y regalamos otros. El tema era que había que financiarlos, así que me puse a hacer estampitas y altares mas chiquitos (de todos los precios para que estén al alcance de todos) para poder sostener la fabricación de los que van en los barrios.

No se si antes hubo de este tipo en la ciudad, los altares que se le hicieron fueron los improvisados en los murales. Tal vez en Nápoles, pero no se.

  • La pandemia obligó a un trabajo de más detalle en relación a las redes sociales… ¿Cómo llevas adelante el emprendimiento desde ese lugar?

La verdad es que sin redes hoy todo es mas dificil. Es el medio donde podemos difundir en que lugares están puestos los altares, la idea más que vender es esa, que la gente sepa que tiene un altar cerca para ir a tomarse un mate o charlar un ratito con él. Pero a veces es dificil que se entienda que no es un emprendimiento común, no es individual, es colectivo, como todo con Diego, esta iniciativa es de todos.

Conocé mas de Santa Maradona, haciendo clic acá: https://www.instagram.com/santamaradona10/

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