Por: Redacción EnAgenda
La crisis del transporte en el AMBA suma nuevos capítulos y continúa impactando de lleno en los usuarios. Las empresas de colectivos aseguran que pierden cerca de $370 millones diarios debido al aumento del combustible, una situación que ya se traduce en menos frecuencias y demoras en distintos servicios.
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Según datos de la Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor (AAETA), el principal problema radica en el desfasaje entre el precio del gasoil reconocido por el Estado, $1.744,27 por litro, y el valor real del mercado, que supera los $2.000.
El combustible representa alrededor del 20% de los costos operativos del sistema, por lo que este incremento genera un impacto directo en la sostenibilidad del servicio. Desde el sector advierten que el esquema actual es “insostenible” y que el sistema atraviesa un déficit estructural.
Ante este escenario, las empresas avanzaron con una “racionalización técnica” que derivó en la reducción de frecuencias en numerosas líneas. Según aclararon, no se trata de una medida gremial sino de una decisión forzada por la falta de recursos para operar con normalidad.
El impacto se siente especialmente en líneas nacionales y provinciales del AMBA, donde miles de usuarios enfrentan demoras y menor disponibilidad de unidades. Si bien en algunos casos el servicio comenzó a normalizarse parcialmente tras el pago de subsidios, el problema de fondo continúa sin resolverse.
En paralelo, el Gobierno nacional cuestionó la reducción del servicio y avanzó con sanciones a través de la CNRT, mientras se desarrollan mesas de negociación para intentar una salida al conflicto.
El ministro bonaerense acusó al Gobierno de Javier Milei por el conficto con los colectivos a partir de la eliminación de los subsidios. En su habitual conferencia de prensa, Bianco señaló que la quita de ayuda estatal, sumado a la eliminación de los beneficios de la red SUBE y el aumento de los combustibles derivaron en la subas de tarifas y en la reducción de frecuencias.

“Que el Gobierno se haga cargo de pagar los subsidios que corresponde o de poner un precio del combustible que las empresas de transporte y los usuarios puedan pagar”, fueron las palabras del funcionario de la provincia de Buenos Aires.
Con el sistema tensionado y una semana clave por delante, el futuro del transporte público en el AMBA sigue siendo incierto. Mientras tanto, las largas filas en las paradas de micros continúan siendo moneda corriente en La Plata, CABA y el resto de la Provincia de Buenos Aires y el malestar de quienes utilizan el transporte para ir a estudiar o trabajar va in crescendo.