Por: Redacción EnAgenda
Un grupo de científicos del CONICET y la Universidad Nacional de La Plata detectó restos de fármacos veterinarios en arroyos del cordón frutihortícola platense, en un hallazgo que abre una nueva línea de investigación sobre contaminación ambiental en la región.
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El estudio, realizado por el Centro de Investigaciones del Medio Ambiente (CIM), analizó cursos de agua como el Arroyo El Gato, el Arroyo Carnaval y el Arroyo El Pescado. Allí se identificaron residuos de medicamentos utilizados en la producción avícola, además de plaguicidas de uso agrícola, lo que encendió alertas sobre su posible impacto ambiental.
Según explicaron los investigadores, estos compuestos provienen principalmente de la “cama de pollo”, un fertilizante orgánico ampliamente utilizado en la actividad hortícola. Este material puede contener restos de fármacos que no son completamente metabolizados por las aves y que, a través del agua de lluvia o riego, terminan filtrándose hacia los arroyos.
Entre las sustancias detectadas aparecen los poliéteres ionóforos, empleados para combatir enfermedades parasitarias. Aunque no generan efectos inmediatos, su presencia sostenida podría contribuir al desarrollo de resistencia microbiana. Además, el relevamiento confirmó la presencia de contaminantes en plantas acuáticas, lo que sugiere que los niveles reales podrían ser más altos que los medidos en el agua.
El trabajo también identificó plaguicidas como el clorpirifos -prohibido en el país desde 2021- y glifosato, lo que evidencia la persistencia de sustancias químicas en el ambiente. Frente a este escenario, los especialistas destacan la importancia de monitorear no solo el agua, sino también la vegetación, que permite observar la acumulación de contaminantes a lo largo del tiempo.
A pesar de los resultados, el estudio plantea posibles soluciones. Una de ellas es el uso de “humedales construidos”, sistemas que imitan procesos naturales para filtrar contaminantes. Además, los científicos proponen mejorar el tratamiento de la cama de pollo, como exigir un período mínimo de compostaje antes de su uso, con el objetivo de reducir riesgos sin afectar la producción.