Por: Redacción enAgenda
El transporte público en La Plata atraviesa un momento crítico. En medio de aumentos en el boleto, recortes en las frecuencias y un servicio cada vez más cuestionado, más de 500 mil vecinos dejaron de usar el colectivo en el último año, según datos de empresas del sector.
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La caída es significativa: solo en marzo, la cantidad de pasajeros pasó de más de 4,1 millones en 2025 a poco más de 3,6 millones en 2026, lo que representa una baja superior al 13%. En algunas líneas, el descenso supera incluso el 20%, reflejando el fuerte impacto que viene teniendo el deterioro del sistema en la vida cotidiana.
Uno de los principales reclamos de los usuarios tiene que ver con la reducción de frecuencias. En algunos casos, el recorte llega hasta el 50%, lo que genera largas filas en las paradas, demoras constantes y complicaciones para llegar a tiempo al trabajo o al estudio.
Este escenario alimenta el malestar generalizado entre los vecinos, que ven cómo el servicio pierde calidad mientras los costos siguen en aumento. La combinación de tarifas más altas y menor oferta termina empujando a muchos a buscar alternativas o directamente dejar de usar el transporte público.

En paralelo a esta situación, sigue sin resolverse el futuro del sistema. El proyecto de ordenanza para adjudicar las líneas más importantes, Norte, Sur, Este y Oeste, ingresó al Concejo Deliberante el pasado 26 de marzo, en lo que sería la etapa final del proceso.
La iniciativa forma parte de la renovación de la concesión del servicio por los próximos 12 años, pero su tratamiento quedó momentáneamente frenado.
Los distintos bloques políticos, Fuerza Patria (FP), La Libertad Avanza (LLA) y ASAP Nueva Generación, coinciden en la necesidad de que el subsecretario de Servicios Públicos, Jorge Jurado, se presente en el Concejo para dar explicaciones sobre la situación actual.
Entre los puntos a esclarecer aparecen temas clave como el impacto de la quita de subsidios, el aumento de costos operativos, la caída de pasajeros y la reducción de frecuencias. También se esperan definiciones sobre el nuevo esquema de recorridos, la accesibilidad del sistema y los plazos de la concesión.

Mientras tanto, el transporte público sigue funcionando con incertidumbre. La prórroga del esquema actual y la posibilidad de una nueva licitación también forman parte del debate, en un contexto donde el servicio aparece cada vez más tensionado.
Con menos usuarios, más quejas y decisiones pendientes, el futuro del transporte en La Plata se mantiene abierto. Y en el medio, miles de vecinos que todos los días dependen del colectivo para moverse, pero que sienten que el sistema ya no responde como debería.