Por: Redacción enAgenda
La música argentina está de luto. Carlos Alberto "Indio" Solari murió este viernes a los 77 años, luego de una larga lucha contra la enfermedad de Parkinson, diagnosticada hace una década.

Considerado una de las figuras más influyentes de la historia del rock nacional, Solari dejó una huella imborrable en generaciones de seguidores a través de su obra, primero con Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota y luego como solista.
Aunque nació el 17 de enero de 1949 en Paraná, Entre Ríos, el Indio se mudó junto a su familia a La Plata durante su infancia. Fue en la capital bonaerense donde transcurrió gran parte de su juventud y donde comenzó a gestarse una de las historias más importantes de la música argentina.
En la ciudad conoció a Eduardo "Skay" Beilinson, con quien fundó en 1976 Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. La banda nació como un desprendimiento de la experiencia contracultural de La Cofradía de la Flor Solar y rápidamente se convirtió en un fenómeno único dentro del rock nacional.
Junto a Skay y a la histórica mánager Carmen "La Negra Poli" Castro, el Indio lideró un proyecto artístico que trascendió lo musical para convertirse en un movimiento cultural con identidad propia.
Los primeros años de Los Redondos estuvieron marcados por la autogestión y la independencia. En 1985 llegó "Gulp!", el primer disco de la banda, grabado con recursos propios y distribuido gracias al esfuerzo de sus integrantes.
A partir de allí comenzó a construirse la llamada "misa ricotera", un fenómeno que reunió a miles de seguidores en cada presentación y que convirtió canciones como "La Bestia Pop", "Superlógico" y decenas de clásicos en verdaderos himnos populares.
Con el paso de los años, Los Redondos se transformaron en una de las bandas más convocantes de la historia argentina, manteniendo siempre una relación distante con los grandes medios y fortaleciendo un vínculo directo con su público.
En 2016, el propio Solari confirmó públicamente en una entrevista con Mario Pergolini, que padecía Parkinson. A pesar de la enfermedad, continuó vinculado a la música y mantuvo contacto con sus seguidores a través de distintas apariciones con Los Fundamentalistas y en redes sociales.
Su muerte marca el final de una era para el rock argentino. Sin embargo, su legado artístico, su influencia cultural y la mística construida alrededor de su figura seguirán vigentes.
El rock nacional está de luto: se fue una leyenda.