Por: Redacción enAgenda
La clasificación de la Selección argentina a los cuartos de final del Mundial 2026 dejó una de las imágenes más emotivas del torneo. Luego de la épica remontada por 3-2 ante Egipto, Lionel Messi no pudo contener las lágrimas y se quebró apenas el árbitro marcó el final del encuentro en Atlanta.

El capitán argentino fue uno de los grandes protagonistas de una tarde cargada de emociones. Pasó de la frustración por fallar un penal en el primer tiempo a convertirse en una de las figuras de la remontada con el gol del empate parcial que abrió el camino hacia una clasificación que parecía imposible.
Las cámaras siguieron a Messi apenas sonó el pitazo final del francés François Letexier. Rodeado por sus compañeros, el rosarino comenzó a llorar de manera desconsolada, consciente de todo lo que había significado el partido.
Argentina estuvo al borde de la eliminación durante gran parte del segundo tiempo. La derrota hubiera significado el final del sueño mundialista y, probablemente, el último partido de Messi con la camiseta de la Selección en una Copa del Mundo.
LA EMOCIÓN DE LIONEL MESSI Y DEL DIBU MARTÍNEZ TRAS EL PITAZO FINAL REPRESENTA A CADA UNO DE LOS ARGENTINOS.
— SportsCenter (@SC_ESPN) July 7, 2026
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Lejos de esconder sus sentimientos, el capitán dejó ver toda la tensión acumulada en un encuentro que tuvo todos los condimentos posibles.
El partido comenzó cuesta arriba para el diez. A los 20 minutos del primer tiempo desperdició un penal que pudo haber significado el empate y, durante varios pasajes del encuentro, mostró gestos de bronca e impotencia por el desarrollo del juego.
Sin embargo, cuando Argentina parecía despedirse del Mundial con el 0-2 en contra, volvió a aparecer. Primero asistió con un preciso centro para el descuento de Cristian "Cuti" Romero y luego marcó el 2-2 con una potente volea dentro del área.
Ese gol, además, le permitió alcanzar otro registro histórico: se convirtió en el primer futbolista en marcar en seis partidos consecutivos de eliminación directa en la historia de los Mundiales.

Después del cabezazo de Enzo Fernández que selló el 3-2 definitivo, solo restó esperar el pitazo final para liberar toda la tensión.
Las lágrimas de Messi, abrazado por sus compañeros y luego levantado en andas por el plantel, rápidamente se transformaron en una de las postales más fuertes del Mundial 2026 y reflejaron el enorme peso emocional que tuvo una clasificación conseguida cuando todo parecía perdido.

Ahora, Argentina espera por el ganador del cruce entre Colombia y Suiza, con el sueño del bicampeonato todavía intacto.