Por: Redacción enAgenda
La FIFA atravesó una de las semanas más tensas de su historia reciente luego de que Gianni Infantino desistiera del proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE), una iniciativa que proponía incorporar capital privado a la organización comercial del Mundial y otras competiciones del organismo.

La propuesta generó una fuerte resistencia entre las confederaciones más influyentes del fútbol mundial. La UEFA, la Concacaf y la Confederación Asiática de Fútbol (AFC) manifestaron públicamente su rechazo, mientras que la Conmebol solicitó más información antes de pronunciarse. Ante ese escenario, el presidente de la FIFA decidió retirar la iniciativa.
En un comunicado oficial, Infantino explicó que la decisión se tomó luego de evaluar las posiciones de las federaciones.
"Tras escuchar cuidadosamente todas las opiniones, se ha hecho evidente que el proyecto ha generado divisiones de una naturaleza que, independientemente del nivel de apoyo, ya no están en el interés del objetivo establecido en primer lugar. Nuestro propósito ha sido siempre -y siempre lo será- unir y mejorar. En consecuencia, esta propuesta no avanzará".
El proyecto contemplaba permitir el ingreso de inversores privados en la explotación comercial de los torneos organizados por la FIFA, con el objetivo de incrementar los recursos destinados a las 221 federaciones miembro.
Infantino había defendido la iniciativa asegurando que permitiría aumentar significativamente los fondos distribuidos.
"Para empezar, la financiación a través del programa aumentará significativamente para cada federación miembro de la FIFA de los USD 8 millones que reciben hoy, a los USD 20 millones que recibirán de inmediato para el nuevo ciclo que comienza el 1 de enero de 2027. Esto representa un aumento del 150% de este ciclo al siguiente, y seguirá creciendo en cada ciclo: garantizado".
Según publicó el diario británico The Times, el nuevo esquema también habría modificado el rol institucional del presidente de la FIFA y elevado su remuneración hasta unos 64 millones de dólares anuales, aunque la entidad mantiene oficialmente que el salario bruto actual de Infantino es de USD 4,8 millones por año.
La reacción más dura llegó desde la UEFA, que había advertido que sus selecciones no participarían de competiciones organizadas por la FIFA si el proyecto avanzaba.
Tras la marcha atrás de Infantino, la entidad europea celebró la decisión y sostuvo que se trata de "una victoria para todo el fútbol".
En un duro comunicado, también afirmó:
"La UEFA celebra la decisión de la FIFA de retirar su plan de vender una participación en sus competiciones, incluida la Copa Mundial, a manos privadas".
Además, cuestionó el modo en que se impulsó la propuesta.
"No podemos seguir así, con planes secretos, ejecutados a toda prisa, ideados por individuos anónimos y de dudoso beneficio para el deporte. Debemos identificar a los responsables y exigirles responsabilidades".

La organización presidida por Aleksander Ceferin fue todavía más allá al asegurar que "la actual directiva de la FIFA no solo ha perdido la confianza de la UEFA, sino también la de muchos otros miembros de la familia del fútbol", y concluyó que "la tarea de reconstruir la confianza en la FIFA apenas comienza".
Con el proyecto descartado, Infantino intentará recomponer el vínculo con las distintas confederaciones de cara al 77° Congreso de la FIFA, previsto para marzo de 2027 en Rabat, Marruecos, donde comenzará a definirse el futuro político del organismo.