Por: Redacción enAgenda
La comunidad platense despidió con profundo dolor a Gerardo Burgos, reconocido referente de los deportes adaptados, la accesibilidad y los derechos de las personas con discapacidad.
Desde la Subsecretaría de Deportes de la provincia de Buenos Aires lamentaron su fallecimiento y destacaron su trabajo como coordinador del Área de Deportes para Personas con Discapacidad y Transplantadas, desde donde acompañó a miles de personas para encontrar en el deporte un espacio de participación, encuentro y reconocimiento de derechos.
Pero Burgos fue mucho más que su función pública. Fue maestro, guardaparque, montañista y guía de turismo, y participó en la Selección Argentina de kayak adaptado en la Copa del Mundo de Serbia en 2012. Además de una persona profundamente vinculada con la naturaleza y los animales.
En mayo de 2007, un accidente mientras realizaba tareas de poda le provocó una lesión medular y, desde entonces, comenzó a desplazarse en silla de ruedas.
En un video en el que repasó su historia en primera persona, Burgos contó que al despertar en terapia intensiva supo que no sería fácil, pero tuvo una certeza: iba a salir adelante.
Siete meses después comenzó un curso de vida independiente para aprender a manejarse con la silla y recuperar autonomía. Con el tiempo, su propia experiencia lo llevó a acompañar a otras personas que atravesaban accidentes o situaciones similares.
Cuando dejaron de dictarse esos cursos, comenzaron a buscarlo para que visitara a quienes necesitaban recuperar el ánimo. Así creó un taller voluntario que dictaba una vez al año, con el objetivo de ayudar a otras personas a descubrir que había una vida por delante más allá de la silla de ruedas.
Antes y después del accidente, la naturaleza ocupó un lugar central en su vida. Durante diez años trabajó como guía de turismo en los parques nacionales Lanín, Nahuel Huapi, Aconcagua y Los Glaciares.
También tuvo una historia particular con el Zoológico de La Plata, donde comenzó a trabajar alrededor de los 25 o 26 años. Allí formó parte de un grupo de jóvenes que buscaba mejorar las condiciones de los animales y llegó a ganarse la confianza de los monos, que incluso se subían encima suyo.

Entre sus recuerdos de aquella etapa se encuentra también su vínculo con Tomy, el histórico chimpancé que cuidó durante su paso por el zoológico y con quien tuvo un fuerte vínculo de cariño. Al punto tal que eventualmente lo visitaba y el animal siempre lo reconocía.
Burgos participó activamente en Acceso Ya, organización dedicada a defender la accesibilidad universal y eliminar las barreras arquitectónicas. También integró el equipo que elaboró el Manual de Accesibilidad para Clubes Deportivos junto a la Fundación Comparlante.
En 2017 recibió el Premio Bienal ALPI, reconocimiento a trayectorias y aportes sociales de personas con discapacidad.
Su compromiso también llegó a la Universidad Nacional de La Plata, donde brindó asesoramiento y realizó aportes para fortalecer la accesibilidad en el ámbito universitario.
Desde la Dirección de Inclusión, Discapacidad y Accesibilidad y la Comisión Universitaria sobre Discapacidad de la UNLP destacaron sus valiosos aportes y lo despidieron con un mensaje de reconocimiento.
La Subsecretaría de Deportes bonaerense también resaltó su empatía, humanidad y compromiso, y aseguró que su huella permanecerá "en cada persona que acompañaste, en cada derecho que ayudaste a conquistar y en cada espacio que contribuiste a transformar". Allí fue el encargado de coordinar el área de deporte adaptado de los Juegos Bonaerenses brinrando su aporte durante años.
Gerardo Burgos dejó así una historia atravesada por el deporte, la naturaleza y la inclusión, pero sobre todo por la capacidad de transformar una experiencia dolorosa en una herramienta para acompañar y ayudar a otros. Su partida dejó un dolor profundo entre familiares, amigos y el colectivo de personas con discapacidad pero también una huella imborrable en la ciudad de La Plata.