El Gran Premio de Italia dejó emociones por todos lados, pero los ojos estuvieron puestos en una actuación de pura resiliencia por parte de Franco Colapinto. En una carrera marcada por accidentes, banderas rojas y estrategias al límite en Monza, el piloto argentino logró sobreponerse a un duro revés para terminar noveno y llevarse dos puntos importantísimos para un Alpine que pisa cada vez más fuerte.
El fin de semana de Franco ya venía siendo de alto nivel. Tras un gran sábado donde clasificó octavo, la penalización de Kimi Antonelli le permitió avanzar al séptimo lugar en la grilla. Las primeras vueltas fueron un caos absoluto. Charles Leclerc, que buscaba protagonismo con su Ferrari, perdió el control a alta velocidad e impactó contra el muro. Tras la bandera roja y el posterior reinicio luego de varios minutos, Colapinto leyó la carrera a la perfección y largando con duros llegó a ubicarse -brevemente- en un impensado tercer puesto.

Pero la alegría se complicó poco después. Tras ser sobrepasado por Max Verstappen, el argentino sufrió una salida de pista en la curva 11 que lo castigó duramente, haciéndolo perder posiciones hasta caer al puesto 16.
Lejos de bajar los brazos, ahí comenzó el verdadero show de Franco. Inició una remontada a puro sobrepaso, marcando un ritmo altísimo, similar al de los líderes de la carrera e incluso por momentos girando más rápido que Pierre Gasly. Vuelta tras vuelta, fue recuperando el terreno perdido hasta cruzar la bandera a cuadros en la novena posición.
Los puntos de Colapinto coronaron unos días inolvidables para la escudería francesa, que fue gran protagonista en Italia. El propio Gasly había dado el gran golpe el sábado al lograr la primera pole position de su carrera y la primera de Alpine en la categoría, superando por apenas seis centésimas a George Russell.
Si bien el francés perdió posiciones durante el domingo y finalizó séptimo, el resultado es un enorme paso adelante. Volver a meter a los dos autos dentro del top 10 confirma que, después de mucho tiempo, Alpine tiene un auto capaz de competir de igual a igual en ritmo con los de punta.
La locura de Antonelli
La victoria, mientras tanto, quedó en manos de una de las mayores hazañas de los últimos tiempos. Kimi Antonelli, uno de los perjudicados del sábado por penalizar y largar 19°, firmó una carrera inolvidable.

En el tramo final, se recuperó de un despiste y superó a su propio compañero de equipo, George Russell, y tomó la punta a pocas vueltas del cierre para desatar la locura total: se convirtió en el primer italiano en ganar en Monza después de 60 años. Russell y Max Verstappen completaron el podio.

Monza volvió a regalar un espectáculo impredecible. Antonelli ganó en casa y Alpine convirtió un fin de semana que ilusiona en un gran resultado, pero la imagen que nos queda es la de un Colapinto que no se rinde, que vuelve a sumar y que demuestra que el talento está intacto para ir por más.