Por: Redacción EnAgenda
Cuando Javier Milei llegó a la Casa Rosada lo hizo con una novedad: los sectores populares abandonaban al peronismo y lo votaban en masas en regiones geográficas como el Norte Grande, GBA y el interior bonaerense. Zonas geográficas donde el presidente tiene su peor calificación cuando se pregunta por el rumbo de la gestión: 66% de negatividad en el Norte Grande y 60% en la provincia de Buenos Aires.
Son provincias donde, además, se registran los ingresos más bajos de la población. En este marcó se da una novedad: sólo los habitantes que ganan más de 2.200.000 aprueban la administración libertaria. En la franja de los que ganan 2.200.000 a 3.000.000, la aprobación (excelente-muy buena) llega al 47,0%, la desaprobación al 33,8% y la regular al 19,2%; los que se colocan por encima y tienen ingresos mayores a 3.000.000 la aprobación es del 47,0%, la desaprobación es del 38,4% y la regular de 14,5%.
Los números de agosto indican que la administración Milei es respaldada por los ciudadanos y ciudadanas que se ubican por encima de la pirámide de ingresos. Milei paso de ser un fenómeno popular a estar sostenido estrictamente por los argentinos de ingresos altos.
De la franja de ingresos que va de 630.000 a 2.200.000, la desaprobación de la administración de Milei llega a un pico de 68% de imagen negativa.
Los más pobres, que el ingreso alcanza los 630.000 por mes, la negatividad se eleva de manera acelerada y llega al 68% de negativa, 16% de positiva y 18% de regular. La franja que sigue en la pirámide, que va de ingresos de 630.000 a 1.000.000, la desaprobación es del 60%, la positiva de 28,2% y la regular es de 11,6%.
Los que calificarían como clase media baja, con ingresos de 1.000.000 a 1.500.000, también desaprueban en su mayoría con un 53,1% de negativa, 27,2% de positiva y una regular de 19,7%. Recién en la clase media tradicional, que igualmente hoy está calificada como empobrecida, Milei baja del 50% de desaprobación, con una negativa del 44,7%; una positiva de 39,6% y una regular de 15,7%.
Según Atlas Intel la administración libertaria se sostiene estrictamente por los sectores que más ganan, dejando atrás el mito del liberalismo popular.