lunes 12 de octubre de 2026 - Edición Nº2868

Espectáculos | 12 oct 2026

TESTIMONIO

“Fue un infierno vivir en esa casa”: el drama que vivieron los hijos de Romina Yan tras su muerte

Tras años de silencio, Valentín Yankelevich contó la violencia que sufrió en su infancia junto a Franco y destacó el rol de sus abuelos.


Por: Redacción enAgenda

La historia de los hijos de Romina Yan ocupó el centro de la escena esta semana, a partir de un testimonio que permaneció durante años en el ámbito privado. Valentín Yankelevich, de 23 años, habló por primera vez públicamente sobre la violencia física y psicológica que, según relató, sufrió durante su infancia por parte de su padre, Darío Giordano, y recordó el papel fundamental que tuvo su abuelo, Gustavo Yankelevich, para salir de aquella situación.

La entrevista, realizada por Tatiana Schapiro para Infobae, también puso en palabras una historia familiar que hasta ahora había permanecido alejada de la exposición pública. En los últimos años la familia volvió a ganar visibilidad a partir de Margarita, la ficción producida por Cris Morena en la que Franco tiene un rol protagónico. La exposición que generó la serie también contribuyó a que los hijos de Romina comenzaran a ocupar un lugar más visible ante el público, mientras empiezan a compartir aspectos de sus propias historias.

“Siempre quise hablar, siempre quise que fuera público, desde el primer día que me fui”, reconoció Valentín durante la entrevista. Según explicó, la decisión de contar lo que vivió estuvo atravesada durante años por el proceso judicial y por la necesidad de proteger a su hermana menor, Azul.

 

La infancia después de la muerte de Romina Yan

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El 28 de septiembre de 2010, cuando tenía siete años, Valentín perdió a su mamá. La muerte de la actriz marcó un antes y un después para él y sus hermanos. Según recordó, Romina era una madre muy presente, que incluso cancelaba compromisos laborales para pasar más tiempo con ellos.

“Ella era una gran mamá, muy, muy, muy presente. Se encargaba de siempre estar ahí para nosotros”, contó.

 

Sin embargo, de acuerdo con su relato, después de aquella pérdida la convivencia con su padre cambió y, cuando tenía alrededor de nueve o diez años, comenzaron los episodios de violencia física y psicológica que también alcanzaron a su hermano Franco.

“Era un dolor incomprensible. Realmente era un infierno vivir en esa casa”, expresó.

Valentín describió un escenario de maltrato cotidiano y explicó que, durante mucho tiempo, no encontraron adultos que escucharan lo que estaban atravesando. Incluso cuando intentaron hablar con sus abuelos paternos, la respuesta que recibieron fue que su padre también estaba pasando por un momento difícil.

El joven aclaró que habla desde su propia experiencia y que su testimonio no busca representar de la misma manera la historia de sus tres hermanos. En el caso de Franco, aseguró que también sufrió situaciones de violencia durante aquella etapa.

 

Gustavo Yankelevich, el abuelo que los escuchó

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En medio de ese escenario, Gustavo Yankelevich se convirtió en la figura que les permitió encontrar una salida. El productor solía sacar a sus nietos del colegio para compartir almuerzos por separado, momentos en los que Valentín y Franco comenzaron a contarle lo que sucedía en su casa.

“Él fue la primera persona que nos escuchó”, afirmó Valentín.

Los hermanos le pidieron irse a vivir con él. La situación derivó en una denuncia y en un proceso judicial que finalmente determinó que quedaran bajo su cuidado. Según contó el joven, el día que fueron a declarar nunca regresaron a la casa de su padre.

La relación con Gustavo, desde entonces, fue mucho más que la de un abuelo con sus nietos. Valentín explicó que encontró en él el afecto y la seguridad que necesitaba después de la muerte de su mamá y de los años de violencia que describió.

“Mi abuelo Gustavo me salvó la vida. Él me devolvió la vida”, aseguró.

Y agregó: “Nos dio lo único que necesitábamos, que era amor. Amor y contención. Nada más”.

También destacó que Cris Morena fue una parte importante de esa etapa y que acompañó a los hermanos cuando se fueron a vivir con Gustavo. En la entrevista, Valentín recordó que su abuela estuvo presente durante el proceso y fue un sostén para la familia.

El vínculo con su abuelo también quedó reflejado en una decisión personal: a los 18 años, Valentín realizó los trámites para cambiarse el apellido y dejar de utilizar Giordano. Lo hizo, según explicó, para homenajear a su mamá y reconocer a quien considera su verdadero padre.

“Él fue nuestro padre”, resumió.

 

El respaldo público de Cris Morena y Gustavo

Después de la entrevista, la historia comenzó a generar repercusiones y los propios integrantes de la familia se expresaron en las redes sociales.

Cris Morena compartió una historia en respaldo a sus nietos, mientras que Gustavo publicó una fotografía junto a Valentín y Franco con un mensaje de reconocimiento por lo que atravesaron y por la manera en que lograron salir adelante.

 

“Por haber pasado por lo que pasaron, por haber sufrido lo que sufrieron, por lo que lucharon para salir adelante y por sentir que la vida vale la pena vivirla, tienen toda mi admiración. Los amo”, escribió el productor.

 

La publicación significó una muestra pública de acompañamiento a los dos hermanos, que durante años mantuvieron su historia en privado. En la entrevista con Infobae, Valentín explicó que el silencio también estuvo relacionado con la necesidad de preservar a Azul, su hermana menor, que continuaba viviendo con su padre mientras avanzaba el proceso judicial.

La exposición de la familia en torno a Margarita, con la participación de Franco en la ficción, también volvió a poner a los Yankelevich en el centro de la conversación pública. En ese marco, las declaraciones de Valentín abrieron una nueva instancia para hablar de una historia que, según contó, siempre había querido hacer pública.

 

“Escuchen a los chicos”

Más allá de su experiencia personal, Valentín explicó que decidió contar su historia con la intención de que otras personas que atraviesan situaciones similares puedan encontrar ayuda y ser escuchadas.

“Si la primera persona no te escucha, vas a otra. Y si esa no te escucha, así hasta que alguien te escuche”, planteó.

El joven también hizo hincapié en la responsabilidad de los adultos frente a los relatos de niños y adolescentes que atraviesan situaciones de violencia. Para él, haber encontrado a alguien que le creyera fue determinante para reconstruir su vida.

Hoy, mientras desarrolla su carrera en el automovilismo y construye su propio camino, Valentín mira hacia atrás y reconoce la importancia de haber podido salir de aquella situación con el acompañamiento de su familia.

“Hay luz, siempre hay luz al final del túnel”, dijo al cerrar la entrevista. Y dejó un mensaje que resume el sentido que quiso darle a su testimonio: “Escuchen a los chicos”.

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