Por: Redacción enAgenda
El saldo de las protestas del sábado contra el costo de vida fue de casi 2.400 detenidos y unos 1.000 policías heridos. Un día después, desde el Elíseo, Emmanuel Macron condenó la violencia, reconoció la legitimidad del malestar social y convocó al diálogo con los estudiantes, pero sin anunciar medidas económicas.
En un discurso televisado desde el Palacio del Elíseo, el domingo 18 de octubre, Emmanuel Macron condenó los saqueos y destrozos del día anterior. “Nuestros jueces administran justicia en su nombre y saben lo que ustedes esperan. Quienes han destruido deben pagar, quienes han saqueado deben restituir, y quienes han intentado derribar la República tendrán que responder por ello”, afirmó.
Responsabilizó a “facciosos de grupúsculos de extrema izquierda”, a los que se suman numerosos delincuentes. Reconoció como legítimos los reclamos por el aumento del costo de vida, pero no anunció nuevas medidas económicas. Sí prometió “ayudas rápidas” para los comerciantes afectados.
Anunció que los prefectos podrán prohibir ciertas concentraciones y pidió a todos los partidos que condenen “sin ambigüedades” toda forma de violencia. “El país necesita orden, no una escalada”, sostuvo. Con los jóvenes tuvo un tono distinto: dijo comprender la angustia de los estudiantes por su futuro y que su voz “debe ser escuchada”, aunque también habló de hacer respetar con firmeza el orden republicano.
Qué pasó el sábado, ciudad por ciudad
Según las autoridades, unas 550.000 personas participaron de las protestas en toda Francia, mientras que los organizadores contaron unas 800.000. La convocatoria nació en redes sociales y la jornada derivó en hechos de violencia en varias ciudades: eldia
Limoges, el símbolo
El episodio más grave fue en Limoges. Las llamas alcanzaron el ayuntamiento del siglo XIX, cuyo techo se derrumbó y dejó al edificio cerca de la destrucción. El prefecto de Haute-Vienne, Maurice Barate, dijo que quedó “prácticamente destruido”. Un grupo irrumpió cuando había en el edificio funcionarios electos, empleados, personal de seguridad y ciudadanos. Se había construido entre 1876 y 1883. Mientras cientos de personas veían el incendio, un empleado municipal fue visto llorando y consolado por un concejal.
En su discurso, Macron se refirió puntualmente a Limoges. Se preguntó por qué incendiar el ayuntamiento y dijo que nada lo explica ni lo justifica.
Quiénes estaban detrás
El Gobierno atribuyó los ataques a grupos de ultraizquierda. El ministro del Interior, Laurent Núñez, sostuvo que los hechos violentos no se correspondían con el perfil de las movilizaciones estudiantiles, ya que la “inmensa mayoría” de los detenidos eran adultos.
Todo comenzó en septiembre con una huelga de estudiantes y profesores de un instituto en las afueras de París, que reclamaban más personal y recursos. Con las semanas, las demandas se ampliaron hacia la desigualdad, el gasto público y las dificultades para sostener el nivel de vida, y se sumaron otros sectores. Cientos de manifestantes portaron chalecos amarillos, en una evocación del movimiento de 2018, y la convocatoria no contó con el respaldo de los grandes sindicatos.
Sobre el encarecimiento de la vida, atribuido en parte al conflicto bélico en Oriente Medio, Macron sostuvo que su gobierno hace “todo lo posible”.
La oposición: críticas desde todos los flancos
Fabien Roussel, líder del Partido Comunista, lo cuestionó por no ofrecer respuestas: “En 8 minutos y medio, podría haber pedido calma y ofrecido respuestas a los jóvenes, a los trabajadores y a los jubilados frente al encarecimiento de la vida. Pero nada”.
Jean-Luc Mélenchon apuntó a la gestión previa de la crisis: “Lo fundamental es evitar llegar a este punto. Pero aquí han hecho justo lo contrario: no ha pasado nada durante más de diez días y, de repente, hay policías en todas las puertas de los institutos”.
Desde la derecha, Jordan Bardella, presidente de Agrupación Nacional, habló de un “poder cobarde y desorientado” que “ya no tiene nada que decir a los franceses” ni “fuerza para protegerlos”.
La Coordinación de los chalecos amarillos sostuvo que el discurso “vacío” ilustra “la desconexión de nuestros dirigentes y su negativa a escuchar”.
Reacción internacional
Las imágenes de Limoges tuvieron repercusión fuera de Francia. El vicepresidente estadounidense JD Vance escribió en X que reza para que Francia detenga “esta locura” antes de que ardan más de sus monumentos, y vinculó los hechos con la inmigración y la falta de integración. Donald Trump, sin aportar pruebas, responsabilizó a la inmigración en Truth Social. Trump escribió que “Francia está ardiendo”.
El presidente salvadoreño, Nayib Bukele, aseguró que Francia podría superar en una semana la crisis de seguridad expuesta por las protestas.
Un contexto electoral
Las protestas ocurrieron a seis meses de las elecciones presidenciales previstas para abril de 2027. El estallido llega en el tramo final de un mandato que desde 2017 enfrentó varios episodios de protestas y disturbios urbanos.