Luiz Inácio Lula da Silva ganó el balotaje presidencial en Brasil y fue reelecto tras una elección marcada por la paridad y los cambios de tendencia durante el escrutinio. Con el 99% de los votos contabilizados, el líder del Partido de los Trabajadores (PT) alcanzó el 51,75%, frente al 48,25% de Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL). La diferencia superó los tres millones de votos.
La definición tuvo una remontada durante el recuento. Lula comenzó al frente en los primeros resultados oficiales, pero Bolsonaro lo superó cuando se había escrutado el 13,98% de los votos. El escenario volvió a cambiar a medida que avanzó la carga de los resultados y se incorporaron los votos de distintas regiones del país. El avance del escrutinio en el nordeste brasileño, una de las principales bases electorales del PT, permitió que Lula recuperara la ventaja y ampliara la diferencia.
El resultado representa un giro respecto de la primera vuelta del 4 de octubre. En esa instancia, Flávio Bolsonaro había obtenido el 47,03% de los votos válidos, contra el 45,16% de Lula, una diferencia de casi dos puntos que dejó al presidente en una posición desfavorable de cara a la segunda vuelta. El senador había reunido más de 56,1 millones de sufragios y el mandatario, cerca de 53,9 millones.
La elección también estuvo atravesada por la disputa por el voto de quienes habían respaldado a otras candidaturas en la primera ronda.
Con este resultado, Lula continuará al frente del Gobierno brasileño. Ya había gobernado el país entre 2003 y 2010 y regresó al poder en 2023, luego de derrotar a Jair Bolsonaro en las elecciones de 2022. Ahora consiguió imponerse nuevamente en las urnas frente al hijo del expresidente, en una contienda que mantuvo la incertidumbre hasta el avance decisivo del escrutinio.