domingo 28 de noviembre de 2021 - Edición Nº1089

Opinión | 17 oct 2021

76 años

17 de Octubre: La lealtad no se negocia


Por: Daniel Zambaglione

El 17 de octubre no es, no fue, ni  deberá ser una fecha más.El líder se venía forjando, un militar que supo cómo pocos entender las necesidades del pueblo obrero, un conductor con la sensibilidad social que  solo él pudo sintetizar en sus palabras y en sus actos, porque siempre sostuvo con el cuero que mejor  que decir  es hace y mejor que prometer es realizar.

Estaba naciendo el primer trabajador, el único e irrepetible que se enfrentó con coraje desmedido a los poderes de la oligarquía cipaya compuesta por sectores rancios de la sociedad civil, militar y eclesiástica. Su pecado mortal, (claro está que para estos sectores  acomodados), fue otorgar derechos a los humildes, al pueblo de a pie. Su error imperdonable fue el accionar corajudo de hacer política enmarcada en la restitución de derechos y en la creación de nuevos para el pueblo. Este general impulsaría la creación de tribunales de trabajo, la indemnización por despido, el Estatuto del Peón Rural y el de los periodistas, convenios colectivos de trabajo, etc.

 Había que frenar al traidor, había que hacer lo que fuera para acallar  su voz, púes sabían que esa voz se multiplicaría por millares. Premonizaban que ese hombre iba a ser un hombre nuevo, un hombre colectivo, ya dejaría de ser el hombre que está solo y espera, para ser el pueblo descamisado, un pueblo que guiado por su líder comprendería que la organización vence al tiempo y que siempre es mejor estar unidos, porque así seriamos invencibles.

El 12 de octubre, los arietes del mal avanzan y detienen a Perón. Una ilusión, solo eso, o  un desprecio a la nobleza y lealtad popular, hizo pensar que como dice el dicho “muerto el perro se acabaría la rabia”, pero sin darse cuenta estaban siendo cómplices inconscientes  de su derrota, estaban despertando a un gigante dormido. De inmediato los trabajadores organizados reaccionaron ante semejante atropello, no podían soportar que quien en un futuro cercano  sería su líder político sufriera el encarcelamiento injusto. Y cuando un pueblo se organiza, nadie lo detiene. Millares de trabajadores, hombres y mujeres de los estratos más humildes salieron a las calles. Peregrinaron largos kilómetros a pie, en micros, en camiones, cruzaron un  riachuelo en pequeños barcos, y algunos hasta a nadando para reclamar con firmeza la liberación de  Perón. A partir de ese acto patriótico, la Plaza de Mayo ya no sería un no-lugar, pasaría a ser para siempre  la plaza del pueblo peronista, la plaza del encuentro solidario, la plaza de las madres y abuelas. Los cobardes no soportaron  la presión popular, la reaccionaria sociedad cívico-eclesiástica no puedo tolerar, y mucho menos comprender, a esas multitudes morochas y desalineadas, eso que despreciablemente llamaron aluvión zoológico. Solo el pueblo noble y de lealtad inconmensurable fue el artífice de semejante gesta0. El 17 de octubre de 1945 nacía el movimiento más grande de occidente, con su líder que se consolidaría el 24 de febrero del año siguiente, ganando las elecciones con el 54 % de los votos.

Por la memoria de ese pueblo leal, que creo el día de la lealtad, por la lucha de los compañeros y compañeras que gestaron el Movimiento Nacional Justicialista, por nuestras y nuestros compañeros desaparecidos, por la madres y abuelas de la plaza, y por todos los que aun creemos y militamos por una Justicia Social, este y todos los 17 de octubre no pueden ser, ni deben ser olvidados.

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