domingo 23 de enero de 2022 - Edición Nº1145

Interés | 28 nov 2021

Margaret Thather terminaba su mandato

31 años del fin del nuevo occidente

La liberalización del mercado laboral, las privatizaciones, el impulso a la compra de viviendas, el boom de la City de Londres y las peleas con la Comisión Europea son parte del legado que dejó la primera ministra británica entre 1979 y 1990.


Hoy se conmemora en el Reino Unido de Gran Bretaña un nuevo aniversario de la finalización de un período que fue fundante para la sociedad y economía británica y de occidente, la imposición del neoliberalismo encabezado en la fuertísima figura de Margaret Thatcher.

Por más de una década, gobernó ese país Margaret Hilda Roberts, más conocida mundialmente como Margaret Thatcher ya que utilizaba el apellido de su esposo. En el caso de la Argentina se trató de quién, como cabeza de ese estado colonialista, logró impedir la recuperación de las Islas Malvinas en 1982 las que siguen constituyendo una importante fuente de recursos para el RU al punto de que sus habitantes tienen un producto interno bruto (PIB) per cápita superior al de los habitantes de las islas británicas.

Margaret Thatcher, nacida el 13 de octubre de 1925 en Grantham, Inglaterra, falleció en Londres el 8 de abril de 2013. Su gestión como primera ministra, que se extendió hasta 1990, fue la persona que ocupó el cargo durante más tiempo en ese país durante el Siglo XX dejando atrás a otras figuras notables como Winston Leonard Spencer Churchill quién, sumando el tiempo transcurrido durante sus dos mandatos, acumuló nueve años el frente del RU.

Por otra parte Thatcher fue la primera mujer en asumir esa responsabilidad, cosa que hizo con tanta dureza que recibió el apodo de “la Dama de Hierro”.

Su llegada al gobierno significó una absoluta transformación del RU mediante la privatización de las empresas estatales, de la educación y de los organismos de asistencia social. Una visión que dejó de lado una tradición de siglos, desde los tiempos de la gran reina Isabel I, la que con la sanción de la “Ley de Pobres” en 1601 diera al estado una enorme participación económica y social, luego reflejada en el desarrollo capitalista al que luego se sumaron los aportes de grandes economistas como el escocés Adam Smith y el bengalí William Henry Beveridge.

Inicialmente dedicada a la química y luego al derecho en 1959 llegó al parlamento en representación del Partido Conservador convirtiéndose en una dura opositora al gobierno laborista de entonces por su políticas social y fiscal. En 1970 asumió como ministra de Educación y Ciencia en el gabinete del premier Edward Richard George Heath a quién en 1975 venciera en las elecciones internas del Partido Conservador convirtiéndose, así, en la líder de la oposición. De ese modo, cuando en 1979 los conservadores derrotaron a los laboristas y asumieron la conducción del país ella encabezó la misma.

Su irrupción en la sede gubernamental de Downing Street 10 fue el punto de partida de una nueva visión política del país que pronto se expandió en buena parte del planeta en coincidencia con lo que poco después hiciera también Ronald Wilson Reagan en los Estados Unidos de América donde gobernara entre 1981 y 1989, es decir en simultáneo con ella. Thatcher y Reagan en esa década de los años 1980 lograron cambiar la visión predominante hasta entonces. En ese marco se produjo la gran desregulación del sistema financiero, la flexibilización del mercado laboral, la quita de poder a los sindicatos y las mencionadas privatizaciones de empresas públicas.

Todo eso le provocó una pérdida de respaldo por parte de la población. Mientras se alineaba con los EUA y se oponía a la conformación de la Unión Europea, en lo que fue una adelantada al reciente Brexit, la victoria en la Guerra de Malvinas mejoró notablemente su popularidad lo que le facilitó su reelección en 1983. De todos modos aceptó firmar el “Acta Única Europea” por la cual se avanzó hacia el desarrollo de un mercado unificado y mayor colaboración pero siempre con las limitaciones del caso. Ya no estando ella como primera ministra en 1993 el RU participó de la constitución formal de la UE pero más tarde, al implementarse el euro, se mantuvo al margen y mantuvo como moneda la libra esterlina.

En 1987 fue reelecta para un tercer mandato pero su política económica terminó haciéndola impopular. Algo clave para ello fue la “poll tax”, el impuesto a la comunidad que impactó a la mayoría de la población mientras en el gabinete ministerial crecían las discrepancias respecto a su política respecto de la Comunidad Europea, la luego UE. En noviembre de 1990 renunció al cargo y al liderazgo del Partido Conservador ante el conflicto interno impulsado por Michael Ray Dibdin Heseltine. Su sucesor fue el también conservador John Ron Major quién firmó la conformación de la UE en 1993.

Una vez vuelta al llano recibió el título nobiliario de baronesa de Kesteven, en el condado de Lincolnshire, lo que le dio el derecho vitalicio a ocupar un lugar en la Cámara de los Lores. Desde entonces fue asesora de la tabacalera Philip Morris y se dedicó a dar discursos por los que cobraba 50.000 dólares estadounidenses. También se desempeñó en la enseñanza y en 1998 pidió la liberación del dictador chileno Augusto José Ramón Pinochet basándose en el apoyo que éste había dado al RU durante la Guerra de Malvinas. En 1999, estando él bajo arresto domiciliario en Londres, concurrió a visitarlo y expresarle su solidaridad.

En marzo de 2002 publicó un libro dedicado a Ronald Reagan en el que pidió la salida del RU de la UE señalando que la misma es “un proyecto utópico clásico, un monumento a la vanidad de los intelectuales, un programa cuyo destino inevitable es el fracaso”. El 26 de junio de 2003 falleció su esposo Denis Thatcher al que rindió homenaje, y el 11 de junio de 2004 asistió al funeral de Ronald Reagan en California, oportunidad en la que ofreció un mensaje elogioso. Durante sus últimos años tuvo escasa actividad pública ya que se encontraba con problemas de salud que incluyeron varios accidentes cerebrovasculares. Su hijo le tenía que recordar que su esposo había muerto en tanto ella confundía la Guerra de Malvinas con la de Bosnia lo que mostraba sus problemas mentales. Sus restos, tras un servicio religioso en la catedral anglicana San Pablo de Londres fueron incinerados y depositados junto a los de su esposo en el Royal Hospital Chelsea.

Su vida dio lugar a la creación de personajes teatrales, cinematográficos y televisivos. También fue motivo de sátiras en las que se destacó el autor estadounidense John Christopher Wells quién la presentó como una déspota. También su nombre pasó a ser parte de canciones de protesta como las que se popularizaron en 1987 durante la campaña por su reelección. En cambio recibió diversas distinciones, especialmente en la Royal Society, y en el exterior la Medalla Presidencial de la Libertad que le entregara el presidente estadounidense George Herbert Walker Bush, quién había sido vicepresidente durante la gestión de Ronald Reagan.

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