miércoles 30 de noviembre de 2022 - Edición Nº1456

Opinión | 3 oct 2022

Efemérides

3 de octubre: día mundial de la arquitectura y del hábitat

El primer lunes de octubre se celebran a nivel mundial -y por decisión de la Unión Internacional de Arquitectos (UIA)- el día de la Arquitectura y el día del Hábitat, en concordancia. ¿Cuál es la importancia? ¿Por qué deben pensarse en conjunto? ¿Qué sucede con el acceso a la vivienda en Argentina?


Por: Victoria Vivani

El primer lunes de octubre se celebran a nivel mundial -y por decisión de la Unión Internacional de Arquitectos (UIA)- el día de la Arquitectura y el día del Hábitat, en concordancia. ¿Cuál es la importancia? ¿Por qué deben pensarse en conjunto? ¿Qué sucede con el acceso a la vivienda en Argentina?

 

En Argentina, el déficit habitacional alcanza a más de 3,5 millones de familias. Casi el 10% de la población no tiene acceso a una vivienda digna y esto se presenta al mismo tiempo que los índices de hogares bajo la línea de pobreza indican un 27% (2.684.779 hogares, de los cuales 660.494 se encuentran por debajo de la línea de indigencia, lo que representa 2.568.671 personas indigentes).

 

La desocupación, la precarización y la pobreza constituyen problemas estructurales no sólo en la Argentina sino en todo Latinoamérica. Atenderlos en su conjunto no puede llevarse a cabo sin antes reconocer el déficit habitacional como parte de la lista.

 

La vivienda constituye un elemento fundamental para el bienestar de las personas y el desarrollo de las comunidades: como núcleo mínimo de socialización, los hogares demandan condiciones básicas de bienestar para el crecimiento. Y éstas, muchas veces no están garantizadas ni contempladas en la planificación de las tramas urbanas.

 

La arquitectura trae en sí misma una dimensión política cuyo rol es involucrarse en estas necesidades y elaborar una respuesta desde la disciplina. No puede hacerse arquitectura sin entender las demandas de cada territorio y, fundamentalmente, de las personas que lo habitan. Abstraerse del contexto a la hora de implantar, diseñar y construir sólo lleva al desarrollo de paisajes urbanos cada vez más desiguales y excluyentes.

 

Hay que desatender el "hacer lindo" con sus cuestiones puramente estéticas de diseño y priorizar la funcionalidad. Hay que eliminar el prejuicio económico de la arquitectura. Hay que expandirla, para hacerla llegar a todos los rincones que hoy ni mira. Es menester de este tiempo poder desarrollar la disciplina con una perspectiva social que atienda el problema estructural de vivienda. Poder, al mismo tiempo, formar futuros profesionales que apuesten al desarrollo de políticas públicas que puedan ser proyectadas para dar respuesta urgente a todas las familias que no cuentan con un hogar habitable.

 

Es tarea fundamental de la arquitectura y de la enseñanza de la disciplina preocuparse y ocuparse por generar un proyecto de desarrollo urbano a largo plazo que tenga como eje fundamental reducir las brechas habitacionales que azotan el país y la región. Debe ser parte de la agenda de cualquier gobierno el poder hacer crecer sus ciudades atendiendo la escala humana que incluyen los hábitats domésticos, y los arquitectos deben ser protagonistas en este proceso. Un desafío que se recuerda cada primer lunes de octubre.

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