La ciudad de La Plata vivió un inicio de 2026 con un preocupante aumento de heridos vinculados al uso de pirotecnia durante los festejos de Año Nuevo. Según datos oficiales, al menos 25 personas debieron ser atendidas en diferentes centros de salud por lesiones derivadas del manejo indebido de fuegos artificiales, una cifra que duplica la del año pasado, cuando se registraron alrededor de 12 casos relacionados al mismo motivo.
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La mayoría de las atenciones médicas estuvieron asociadas a heridas menores y quemaduras, aunque los servicios de emergencia permanecieron en alerta durante toda la madrugada para responder a los llamados de vecinos. La mayor parte de los pacientes recibió tratamiento ambulatorio y no se reportaron casos de gravedad extrema, según informaron desde la municipalidad.
El incremento en la cantidad de lesionados vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la seguridad en el uso de pirotecnia, especialmente en zonas urbanas densamente pobladas donde el riesgo de accidentes es mayor. Vecinos y especialistas destacan que los fuegos artificiales no solo representan un peligro físico, sino que también afectan a sectores vulnerables como personas con trastornos del espectro autista y animales domésticos, quienes suelen sufrir estrés por los ruidos fuertes.
La cifra de heridos incluye a adultos y menores, algunos de los cuales presentaron lesiones en manos y ojos, aunque sin requerir internación prolongada. La atención primaria en hospitales y centros de salud fue suficiente para la mayoría de los casos, y las autoridades sanitarias recomendaron extremar los cuidados y evitar el uso de productos pirotécnicos peligrosos o de gran potencia.
En comparación con el inicio del año pasado, cuando los casos fueron significativamente menores, el contexto de este 1° de enero evidencia un aumento del uso de pirotecnia en las celebraciones. Esto se suma a otras problemáticas vinculadas al consumo de fuegos artificiales en fiestas, que genera un debate constante sobre la regulación y los controles necesarios para evitar accidentes.
Ante esta situación, organizaciones y especialistas vuelven a insistir en la necesidad de promover alternativas más seguras para celebrar la llegada del año, con menos riesgo de lesiones y un menor impacto en la salud pública, mientras las autoridades locales analizan posibles medidas preventivas para futuros eventos.