El inicio de la pretemporada de Boca Juniors dejó una imagen clara de la actual situación interna del club: mientras el grupo principal encabezado por el técnico Claudio Úbeda se prepara para encarar la temporada, hay un amplio lote de jugadores que no son tenidos en cuenta y realizan trabajos aparte en el predio de Ezeiza. Esta escena, habitual en periodos de preparación, parece haberse potenciado por la cantidad de futbolistas involucrados.
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La decisión de trabajar por separado responde a una determinación de la dirigencia y del cuerpo técnico de reducir la cantidad de jugadores bajo contrato y liberar espacio en el plantel. Son más de 20 futbolistas que no estuvieron integrados al núcleo principal y quedaron a la espera de una resolución sobre sus destinos, ya sea una salida, un préstamo o la búsqueda de nuevo club en el actual mercado de pases argentino.
Entre los nombres más conocidos figuran varios jugadores de trayectoria en el fútbol argentino que regresaron de sus respectivos préstamos. Juan Ramírez, que viene de salir campeón de la Copa Sudamericana con Lanús, Nicolás Orsini y Norberto Briasco están entre los que forman parte de este grupo. A ellos se suman futbolistas nacidos en las divisiones juveniles de Boca como Jabes Saralegui, Marcelo Weigandt, Renzo Giampaoli y Oscar Salomón, quienes, a pesar de haber tenido minutos en otras instituciones, no están en los planes inmediatos del entrenador.
La nómina también incluye a varios jugadores que vienen de otros clubes del fútbol argentino o del exterior, como Gonzalo Maroni, Gabriel Aranda, Gonzalo Morales, Agustín Obando y Nacho Rodríguez, entre otros. Todos ellos trabajan en un espacio alternativo dentro del Predio, con preparadores físicos asignados especialmente, a la espera de que se definan sus futuros, ya sea por operaciones de transferencia, préstamos o rescisión de contrato.
Este panorama muestra una contracara de la pretemporada de Boca: mientras el grueso del plantel afina detalles futbolísticos y fisiológicos para la temporada que viene, con la Copa Libertadores como uno de los objetivos principales, una parte importante del plantel transita un periodo de incertidumbre y evaluación, lejos del foco mediático.
La situación también refleja el desafío que tiene el club para adecuar su estructura de jugadores a las exigencias del calendario 2026, liberar masa salarial y abrir espacio para posibles refuerzos. La pretemporada, que comenzó sin incorporaciones de peso y con negociaciones todavía en marcha por algunos nombres, deja ver dos realidades paralelas dentro de Boca Juniors: la de quienes buscan consolidarse en el equipo principal y la de aquellos que deberán buscar nuevas oportunidades para continuar con su carrera.