Horas después de recibir el alta médica tras su operación por apendicitis, Cristina Fernández de Kirchner se pronunció públicamente sobre la reciente captura del presidente venezolano Nicolás Maduro en una operación militar liderada por Estados Unidos. A través de un extenso mensaje en su cuenta de X, la exmandataria expresó su rechazo a la acción internacional.
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En su publicación, Kirchner calificó la detención de Maduro como un “secuestro literal” y aseguró que la administración del presidente estadounidense Donald Trump “volvió a cruzar un límite que muchos pensábamos que no volvería a ocurrir”. La senadora sostuvo que, independientemente de las opiniones sobre el gobierno venezolano, la intervención extranjera representa una violación del Derecho Internacional.
La dirigente vinculó el operativo militar con lo que describió como la política histórica del “Gran Garrote” (Big Stick), un término que alude a la intervención directa de Estados Unidos en la región para proteger sus intereses estratégicos y económicos. Según Kirchner, este tipo de acciones en el pasado generaron “atraso económico y social” en América Latina y tienen consecuencias profundas para los países afectados.
Además, la exjefa de Estado cuestionó las justificaciones oficiales de Washington sobre la intervención, como la lucha contra el narcotráfico o la restauración democrática en Venezuela, y señaló que el verdadero objetivo de la llamada “Operación Resolución Absoluta” sería “apoderarse de la mayor reserva a nivel global de petróleo convencional… a cara descubierta”.
Kirchner también advirtió que la operación, que causó numerosas víctimas fatales según sus palabras, sienta un precedente peligroso en materia de geopolítica y podría habilitar a potencias con mayor poderío económico y militar a violar la soberanía de países más débiles. Su postura refleja una postura crítica hacia el accionar de Estados Unidos y abre un nuevo capítulo en el debate regional sobre la crisis venezolana.
Este pronunciamiento se suma a las múltiples reacciones políticas y diplomáticas en Argentina y otros países tras la detención de Maduro, marcando un contraste claro entre diversas corrientes políticas sobre cómo interpretar la intervención extranjera en Venezuela.