Lo que comenzó como unas vacaciones en las playas de Río de Janeiro terminó en una pesadilla legal para Agostina Páez, una abogada argentina que ahora se encuentra bajo la lupa de la justicia de Brasil. La mujer fue denunciada y filmada realizando gestos racistas (imitando a un mono) durante una discusión en un lugar público, un acto que en suelo brasileño es considerado un delito grave y no excarcelable de forma directa.
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La decisión del tribunal brasileño fue contundente: tras pasar unas horas en una unidad penitenciaria, se le otorgó la libertad provisional pero con medidas cautelares severas. Páez no podrá salir de Brasil, se le retuvo el pasaporte y, lo más impactante, deberá utilizar una tobillera electrónica para que las autoridades monitoreen sus movimientos.
Agostina Páez es una abogada de 32 años radicada en Buenos Aires. Su perfil profesional y su conocimiento de las leyes hacen que el hecho genere aún más repudio en las redes sociales. Según fuentes judiciales, el incidente ocurrió en la zona de Ipanema, donde tras una disputa menor, la mujer habría agredido verbalmente a trabajadores brasileños con insultos de tinte racista.
Cabe recordar que Brasil endureció recientemente sus leyes contra la "injuria racial", equiparándola al delito de racismo. Esto significa que las penas son más altas y que los procesos suelen ser rápidos para dar un mensaje ejemplificador, especialmente contra turistas extranjeros que incurren en estas prácticas en estadios de fútbol o zonas turísticas.
Páez deberá permanecer en territorio brasileño por tiempo indeterminado, presentarse ante la justicia periódicamente y tiene prohibido acercarse a las víctimas del hecho.