El ingreso de un frente frío a la región provocó una fuerte crecida del Río de la Plata durante el fin de semana, como consecuencia del marcado descenso de temperatura, los intensos vientos del sur y otras condiciones climáticas adversas que se registraron especialmente durante el domingo.
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El momento más crítico se dio en la tarde del domingo, cerca de las 17.30, cuando el nivel del río alcanzó los 2,65 metros. En ese pico, las olas golpearon con fuerza contra el murallón costero y el agua llegó hasta la calle en algunos sectores de la ribera, generando preocupación entre vecinos.
La crecida estuvo directamente asociada a la persistencia del viento sur, que empujó el agua hacia la costa y mantuvo elevados los niveles durante varias horas. Aunque no se reportaron evacuaciones, el fenómeno obligó a extremar precauciones en las zonas bajas y portuarias.
Este lunes, con la mejora paulatina de las condiciones meteorológicas, la situación comenzó a normalizarse. Según informaron desde Ensenada y Berisso, a primera hora el Río de la Plata se encontraba en 1,74 metros. “Si bien es un registro alto dentro de los valores normales, el agua no llega a las calles”, indicaron fuentes oficiales, llevando tranquilidad a los vecinos de las zonas ribereñas.