En el mundo del gaming, la búsqueda de la inmersión total ha llegado a un límite insospechado y alarmante. Un entusiasta de la tecnología en China, conocido en redes sociales como "blyat", ha captado la atención global al construir un simulador de combate en su garaje que elimina la frontera entre lo virtual y lo real. A diferencia de los dispositivos comerciales, este sistema casero está diseñado para que cada disparo recibido en la pantalla se pague con una consecuencia física: el simulador lanza fuegos artificiales y ráfagas de fuego real directamente hacia el jugador cuando su personaje es alcanzado por el enemigo.
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El proyecto, que ya se considera uno de los simuladores más extremos jamás mostrados en internet, es una obra compleja de ingeniería artesanal. La estructura cuenta con un asiento con movimiento capaz de lanzar al piloto para imitar el empuje real, las turbulencias y las maniobras de combate de un avion de guerra. Sin embargo, lo que más sorprende es su sistema de efectos visuales y físicos: el dispositivo incluye turbinas, destellos de boca de cañón sincronizados y un lanzador de bengalas que libera contramedidas reales dentro del recinto, recreando una atmósfera de guerra total en apenas unos metros cuadrados.
La experiencia, titulada por su creador como "Del juego a la realidad", incorpora efectos de postcombustión con llamas y una ametralladora aérea falsa que se activa según el ritmo de la partida. Cada impacto virtual desencadena una respuesta del sistema que llena el garaje de humo, vibraciones intensas y luces cegadoras. Si bien la creatividad detrás del software y el hardware es indiscutible, la comunidad tecnológica ha reaccionado con una mezcla de asombro y profunda preocupación, dado que el uso de pirotecnia en espacios cerrados representa un riesgo de incendio letal.