La situación epidemiológica en territorio bonaerense ha encendido las alarmas de las autoridades sanitarias. Según los últimos reportes del Ministerio de Salud, la provincia de Buenos Aires concentra casi el 50% de los casos de tuberculosis de todo el país. Lo más preocupante para los especialistas es que la enfermedad, históricamente asociada a la vulnerabilidad social, ha mostrado un avance sostenido en los grandes centros urbanos, incluyendo el Gran La Plata. El diagnóstico temprano se ha vuelto la principal herramienta, dado que la tos persistente por más de 15 días sigue siendo el síntoma clave que la población suele subestimar.
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En paralelo, la ciudad de La Plata atraviesa una situación de alerta por hantavirus, una enfermedad viral grave transmitida por ratones colilargos. El aumento de la temperatura y la acumulación de residuos en zonas periféricas han favorecido la presencia de roedores. Las autoridades locales insisten en extremar las medidas de higiene en viviendas y galpones, recomendando ventilar espacios cerrados y utilizar protección al realizar tareas de limpieza en lugares que han permanecido sin uso. El hantavirus no tiene tratamiento específico ni vacuna, por lo que la prevención es la única barrera efectiva.
El incremento de estas patologías no es casual. El contexto socioeconómico y el hacinamiento en ciertos sectores influyen directamente en la propagación de la tuberculosis, una infección bacteriana que se transmite por el aire. Por su parte, el hantavirus requiere un contacto estrecho con las secreciones de los roedores. Desde la Secretaría de Salud de La Plata instan a los vecinos a mantener el pasto corto, no dejar restos de comida al alcance de animales y concurrir al centro de salud más cercano ante síntomas como fiebre, dolores musculares o dificultad respiratoria, que pueden confundirse con cuadros gripales comunes.
Ante el alza de contagios, los hospitales públicos de la región han reforzado sus guardias y los programas de seguimiento. Se busca garantizar la entrega gratuita de medicamentos y el testeo constante de los contactos estrechos de los pacientes infectados. La clave del momento es la vigilancia epidemiológica activa: identificar el brote antes de que se convierta en una crisis de difícil manejo. Mientras la Provincia ajusta sus protocolos, el mensaje para el vecino es claro: no automedicarse y estar atentos a las condiciones de saneamiento ambiental en cada barrio.