INTERéS | 27 ENE. 2026

HISTORIAS DE VIDA

Un argentino en Groenlandia: trabajo, costumbres Inuit y el conflicto con Trump

Desde la isla más fría del mundo, un argentino cuenta cómo se vive en Groenlandia, el impacto del interés de Trump y el camino hacia la independencia.



En las últimas semanas Groenlandia estuvo en boca de todo el mundo, principalmente por los dichos de Donald Trump sobre la isla y sus intereses geopolíticos sobre la misma y la explotación de los recursos: “Por motivos de seguridad nacional y libertad en todo el mundo, Estados Unidos de América considera que la propiedad y el control de Groenlandia son una necesidad absoluta”, afirmó el primer mandatario estadounidense en un post en redes sociales.


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Trump mencionó varias veces hasta la posibilidad de “comprar” la isla ubicada entre los océanos Atlántico Norte y Ártico, pero, ¿de dónde surge ese interés casi obsesivo del empresario norteamericano con la isla perteneciente a Dinamarca y que está en pleno proceso de intención de independencia? ¿Cuáles son los recursos naturales de los cuales Estados Unidos podría proveerse? ¿Será que el interés viene de una posición estratégica de la isla en el mapa? ¿Podría bloquear comercialmente a Rusia y China si logra apoderarse de ella?

Para entender un poco la realidad de la isla y como es la forma de vida de sus habitantes, enAgenda se comunicó con Facundo Triay, un argentino de 29 años de edad que hace dos años exactamente se mudó a Groenlandia para trabajar en las empresas pesqueras del lugar.

Como es la isla, cuales son las costumbres e idiosincrasia de los Inuit, la posición política de los mismos respecto a Dinamarca, Estados Unidos y la independencia y la casi nula cultura del trabajo.

Un Argentino en Groenlandia, la isla más fría del mundo

Facundo es argentino, nació en Corrientes y la vida lo llevó a Santa Cruz, más precisamente a Puerto Deseado, una ciudad con puerto pesquero que se encuentra a la orilla de la ría Deseado, un estuario en la zona norte del río homónimo declarado reserva natural provincial. Allí Facu, desarrollaba tareas de control de calidad de diferentes especies: langostinos, calamares y pescados de todo tipo, trabajaba en las fábricas ubicadas en la ciudad como así también en los barcos pesqueros que paraban en el puerto: “subíamos al barco, veíamos que esté todo bien, y después ellos zarpaban, cuando volvían los recibíamos de nuevo y veíamos la calidad”.

La oportunidad en Groenlandia surge un tiempo después cuando un amigo suyo renuncia a su puesto de trabajo en el puerto de Río Deseado y por intermedio de un empresario con muchos contactos en el rubro, sale la oportunidad laboral en esta desconocida isla: necesitaban gente joven, con experiencia en el rubro y ganas de trabajar.

Rápidamente su amigo aceptó la propuesta y la hizo extensiva: “mi amigo me dijo a mí, que también el señor me conocía y a su hermano, y vinimos los tres hace dos años ya”. Así fue como en enero de 2024, estos tres amigos argentinos iniciaron la travesía laboral por Groenlandia. La empresa se hizo cargo de todo, los pasajes, la comida, la estadía y los traslados, otra cosa que sedujo aún más en la propuesta ya que la mayor parte del sueldo que ganaran quedaría íntegramente para ellos: “nos dieron ropa, plata, ya teníamos la casa con comida, también todo, no nos faltó nada cuando llegamos, la empresa se encargó de los pasajes, de los hoteles, de todo”, recordó.

Facundo y sus amigos trabajando en Groenlandia.

Antes de llegar Facu, no conocía absolutamente nada del país, pero la suerte o el destino lo cruzaron con un video de Luisito Comunica, un creador de contenido en youtube que visita diferentes países y ciudades del mundo, quien justo tres semanas antes había estado por Groenlandia: “justo Luisito comunica había venido acá, había venido un mes antes de que yo llegue y sacó el video ahí unas 3 semanas antes que yo llegue, así que con él me informé de todo directamente. Y sí, después fue venir y sorprenderme con el día a día”, contó Facundo que al menos tuvo un pantallazo de las formas de vida en la isla antes de arribar.

El obstáculo del idioma y la lengua groenlandesa

Al principio el idioma fue una barrera y un obstáculo para el argentino oriundo de Corrientes. En la isla se manejan tres idiomas, el groenlandés que es la lengua oficial de Groenlandia, el danés y el inglés. Si bien al principio le costó y lo ayudaba uno de sus amigos que sabía hablar en inglés, con estudio pudo sacar adelante esta dificultad y al menos poder comunicarse con la gente de la isla: “arranqué a estudiar recién cuando llegué acá, y me di cuenta que no servía para nada hablando con las personas, y ahí dije, sí, voy a empezar a estudiar”.

Por otro lado, con el groenlandés no se lleva del todo bien, pero mencionó tener que aprender lo básico o palabras utilizadas en su rubro laboral para poder comunicarse con los trabajadores más grandes que no hablan inglés, “como somos supervisores, tenemos que decirle a las personas qué hacer, y las personas grandes de acá no hablan inglés, entonces hay que ir aprendiendo palabras de ellos y decirle, esto está bien, esto está mal, para, cosas así, y con eso vamos construyendo un idioma, muy difícil, pero nos adaptamos, después de dos años ahora podemos hablar muy lo básico del idioma”.

El clima en Groenlandia

El clima, si bien es muchísimo más frío de las temperaturas que suelen hacer en promedio en el sur argentino, como ya estaba acostumbrado al invierno en Puerto Deseado y trabajar en las cámaras frigoríficas donde mantenían fresco el pescado, no fue un mayor inconveniente. De todas maneras, Facundo no se imaginaba como sería vivir con las temperaturas bajo cero, “nunca había visto que el clima acá llegaba hasta menos 15, menos 20, menos 30 inclusive, no me imaginaba como era vivir con eso, cuando llegamos encima había nevado muchísimo”, agregó el argentino que posteriormente conoció que las temperaturas podían llegar a -50° mientras agregaba que “hoy estuvo agradable, ahora hace -1°”, soltó mientras revisaba su teléfono.

Groenlandia está hecha en su mayoría de hielo y es considerada la isla más fría del mundo con climas que pueden alcanzar hasta los -60°.

La idiosincrasia groenlandesa entendida por un argentino

Algo sin dudas a lo que le costó adaptarse fue a la forma de vida y a las costumbres de los groenlandeses, “acá se habla tranquilo, despacio, y nosotros hablamos un poco fuerte y a las personas no les gusta. Yo por ahí voy hablando por teléfono y “hola, sí, ¿cómo estás?”, -gesticula imitando una llamada telefónica típica en nuestro país-, “No sé, voy hablando normal y las personas ya te miran mal, pero pasa que ellos cuando hablan por teléfono también hablan susurrando, cuando hablan entre ellos hablan muy despacito, a veces me pasa que voy al lado de alguien en el colectivo y escucho que está hablando y miro y era que estaba hablando por teléfono, yo pensé que estaba susurrando algo y no, estaba hablando por teléfono”.

Más allá de eso remarcó que esto es algo que les gustó mucho a todos por igual: la tranquilidad. “salís y no escuchas nada, eso es muy muy lindo, también de que los vehículos respetan mucho las esquinas, por ejemplo, llegábamos a la esquina y estábamos esperando que pase el auto y el auto siempre frenaba” algo a lo que en Argentina y más en las grandes ciudades no estamos acostumbrados.

La aurora boreal, uno de los espectáculos naturales más lindos que ofrece la isla.

Respecto a los habitantes de la isla, Facundo, dejó en claro que una vez que entran en confianza son muy amenos en el trato: “las personas son muy muy amables, muy tranquilas y una vez que te dejan entrar en su vida, te das cuenta de que son como los argentinos, de que están todo el día jodiendo, te invitan a su casa también, son muy amigables”.

Algo particular es su forma de saludar, ya que no saludan con el típico apretón de manos o el beso en la mejilla como los argentinos, evitando el contacto físico: “se saludan solo levantándose las cejas no hay tanto contacto, en eso si son un poco más fríos y nos ven a nosotros, nos saludamos con un beso entre mis compañeros, nos damos un beso en el cachete y se sorprenden, no entienden”, explica Facundo.

La comida y la yerba para el mate

Por su parte la comida es variada, aunque están las comidas habituales que podría hacer un argentino, hay también otras opciones más exóticas para nosotros que en la isla son muy comunes: “hay mucha comida de mar acá, mucho pescado y eso, pero por suerte también hay vaca, pollo, chancho, todo lo normal, pero sí también tienen sus comidas raras, como que comen foca, comen ballena, comen todos los animales que haya por acá cerca, oso polar, por ejemplo, o distintas aves también”.

La yerba, indispensable para cualquier argentino, se puede conseguir en Groenlandia, pero solo se vende en farmacias y como si fuera té, en bolsas de 75 gramos, “salen alrededor de 12 mil pesos argentinos cada paquetito”, pero Facundo y sus amigos generalmente aprovechan en sus vueltas a Argentina para comprar y llevarlas en el vuelo hasta la isla.

Las jornadas laborales, el salario y la cultura del trabajo en Groenlandia

Respecto al trabajo hay dos tipos de jornadas laborales en Groenlandia, “cuando recién llegamos trabajábamos 12 horas todos los días, después ya cuando fuimos supervisores trabajábamos 8 horas y hacemos una hora extra para ganar un poco más de plata”. El gran problema de la isla es la falta de cultural laboral por parte de los locales, “es tanta la tranquilidad que tienen que prefieren, un 70-80% de los locales quedarse en la casa, ir a cazar o a pescar o estar con la familia que ir a trabajar todos los días las 8 horas de lunes a sábado, no lo hacen, muy poquita gente lo hace” explica Facundo, y es que los groenlandeses no sienten una gran responsabilidad por el trabajo “la gente va, no va, va, no va, no, y así, pero es por su estilo de vida, ellos son más relajados por decirlo, y no les interesa tanto, no necesitan tanto el dinero, si no trabajan el gobierno mismo le da plata, si no tienen casa el gobierno les da una casa, si no tienen para comer les da para comer y así”.

Es por este motivo que las empresas, por más que por ley tengan que contratar a un determinado porcentaje de empleados groenlandeses, sale a buscar mano de obra a otros países del mundo, además, la propuesta de un mucho mejor sueldo, con casa incluida, pasajes, traslados y comida, hacen que la oferta sea tentadora: “El neto de acá, de Groenlandia, termina siendo más o menos lo más básico, tres mil dólares, descontando la casa y la comida, que nos descuenta también el trabajo, termina siendo en tres mil dólares más o menos. Y en Argentina yo estaba cobrando 500 dólares, ponele, al mes”. Comenta Facundo que gana seis veces más en Groenlandia comparado a su salario en Argentina al que además, debía descontarle la comida y el alquiler en caso de vivir solo.

Trump y su deseo de adueñarse de Groenlandia

Al menos desde hace un año comenzó a resonar por la isla la intención de Trump de quedarse con el dominio de Groenlandia, algo que a los locales no les gustó para nada: “a la gente no le gustó primero porque los trataban como si fuera algo, que se lo compramos y listo. Por más de que ellos odian a Dinamarca, no les gusta para nada, se sienten discriminados por Dinamarca, tampoco quieren pertenecer a Estados Unidos”. Explicó Facundo.

Además del propio sentimiento de los groenlandeses por su “patria”, las formas del primer mandatario estadounidense y sus dichos no ayudan en lo absoluto: “la forma también en que lo dice Trump no les gusta para nada, y a medida que él fue diciendo más y más cosas en este último mes, la gente lo repudia totalmente. Salieron a hacer una marcha que no se hizo nunca acá en Groenlandia en donde salieron los 20.000 habitantes a las calles y fueron todos a la embajada de Estados Unidos y cantaban “Groenlandia para groenlandeses” en su idioma”.

Si bien los groenlandeses hace tiempo se consideraban pro Estados Unidos y anti Dinamarca, desde los dichos de Trump y las intenciones del presidente norteamericano respecto a la isla hizo que los locales cambiaran su parecer y hasta prefirieran seguir bajo la tutela de Dinamarca a sabiendas de que en un futuro podrían llegar a lograr su independencia, algo que el país nórdico estaría dispuesto a entregarles cuando la isla esté preparada para ello.

Groenlandia y una posible independencia de Dinamarca

Respecto a ello, Facundo, luego de vivir dos años en Groenlandia opinó sobre la posibilidad de que la isla se independice de Dinamarca y aseguró que van por buen camino pero que aún falta bastante para que lo logren: “están yendo por buen camino, pero les falta muchísimo para ser independientes todavía. Ellos dicen, "Sí, todavía no nos podemos manejar solos." Saben que las personas todavía faltan mucho su trabajo, eso es lo básico, me parece, tampoco están preparados en lo político para las políticas externas, ellos recién están arrancando en eso y Dinamarca los está acompañando muy bien, ya no es la Dinamarca de hace un hace muchos años atrás que les imponía muchas cosas”, explica el argentino, “ahora los está acompañando muy bien desde que empezaron la independencia en 2009, Dinamarca también los ayuda mucho. Pero sí, para mí a futuro. Mínimo 15 años más necesitan, necesita que pase una generación más como para que ellos entiendan bien cómo se maneja el mundo”. Concluyó Facundo.

El argentino planea seguir viviendo y trabajando un año más en Groenlandia para poder seguir ahorrando el máximo posible y después salir a probar suerte por el mundo, el asegura que su próximo destino podría estar en Europa y apunta a seguir desarrollándose en el rubro pesquero, el trabajo que comenzó en Puerto Deseado, lo llevó a Groenlandia y espera que pueda desembarcar en el Viejo Continente.