Desde 2020, River Plate inició un proceso de modernización sin precedentes en la región. Lo que comenzó con la renovación total del campo de juego -introduciendo césped híbrido y sistemas de climatización- y ampliando la capacidad de 66.000 a 85.018, ahora alcanza su punto máximo con un proyecto que busca redefinir la experiencia del espectador. La nueva obra, que comenzará en la primera semana de abril, contempla la incorporación de 16.000 localidades adicionales, elevando la capacidad total a 101.000 personas.
Para garantizar los estándares más altos de calidad, el club trabajó junto a la firma alemana Schlaich Bergermann Partner (SBP), responsables del techado de estadios icónicos como el Santiago Bernabéu, el Maracaná y el Allianz Arena. El diseño propuesto consiste en una cobertura que protegerá la totalidad de las tribunas pero mantendrá una apertura central. Esta decisión no es estética, sino técnica: busca permitir el paso de los rayos UV esenciales para mantener la salud del césped natural, evitando el deterioro que sufren los estadios completamente cerrados.
Más allá de la comodidad para el hincha en días de lluvia, el techado representa una jugada financiera estratégica. El club estima una reducción exponencial en los gastos de mantenimiento (CAPEX), ya que la estructura protegerá butacas, pintura y cañerías del desgaste que producen el sol y el agua. Asimismo, el techo potenciará el perfil multipropósito del estadio, mejorando la acústica para recitales y facilitando el montaje de escenarios y pantallas mediante sistemas de colgado integrados.
Con un costo estimado superior a los 100 millones de dólares, la dirigencia detalló un plan de financiamiento sólido que no comprometerá el flujo de caja destinado al fútbol profesional. El modelo se apoya en dos pilares: un crédito internacional a largo plazo con tasas competitivas y un nuevo contrato comercial por los derechos de naming del estadio por los próximos 10 años.
Un dato fundamental para la masa societaria es que las 16.000 nuevas ubicaciones serán sin costo extra para los abonados. De esta manera, el 40% del estadio quedará a disposición directa de los socios sin aranceles adicionales, reafirmando el modelo de asociación civil sin fines de lucro.
La obra tendrá un plazo de ejecución de 36 meses. Para tranquilidad de los vecinos y los hinchas, el club trabajó en coordinación con el Gobierno de la Ciudad para minimizar el impacto en el Barrio River. La planificación es tan precisa que solo se verán afectados un máximo de tres partidos de local durante los tres años de trabajos, permitiendo que el equipo mantenga su localía habitual durante casi todo el proceso.