En un movimiento que redefine la balanza comercial entre ambos países, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó este viernes un decreto para quintuplicar la importación de carne argentina. La normativa eleva el cupo anual de 20.000 a 100.000 toneladas durante el ciclo 2026, una decisión que el mandatario justificó por la necesidad de garantizar alimentos a precios accesibles para las familias trabajadoras estadounidenses.
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Desde la Cancillería argentina, el ministro Pablo Quirno celebró la noticia y estimó que el beneficio representará un ingreso adicional de u$s800 millones por exportaciones. Los funcionarios nacionales confían en que, dado el volumen del acuerdo, esta normativa excepcional -que en principio rige hasta diciembre- pueda obtener una prórroga el próximo año.
El canciller Pablo Quirno (der.) al formalizar el acuerdo comercial que firmó la Argentina con EE.UU. (Foto: X / @ustraderep).
La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (URST) confirmó que la distribución se realizará en cuatro tramos trimestrales de 80.000 toneladas adicionales totales. El sistema funcionará por orden de llegada, abriendo el primer período de embarques el próximo 13 de febrero. Esta ventana inicial se extenderá hasta fines de marzo, permitiendo a los frigoríficos argentinos una rápida inserción en el stock de carne molida magra del país del norte.
Trump explicó que la medida responde a una crisis de suministros provocada por sequías severas en los estados ganaderos y restricciones sanitarias sobre el ganado mexicano. Estas complicaciones redujeron el inventario bovino estadounidense a niveles críticos de 94 millones de cabezas, forzando a la Casa Blanca a buscar proveedores externos para evitar una escalada inflacionaria en los alimentos.
A pesar del beneficio para la economía argentina, la decisión generó un fuerte rechazo en el sector ganadero de EE.UU. Bill Bullard, director de R-Calf USA, advirtió que la industria local "está en crisis" y que las importaciones masivas deprimen los precios internos. Los productores independientes consideran que la medida atenta contra la seguridad nacional y la autosuficiencia alimentaria del país.
Sin embargo, la administración republicana priorizó el bolsillo de los consumidores. Según el texto oficial del decreto, el objetivo primordial es que los estadounidenses que "trabajan arduamente" puedan costear la alimentación de sus familias. La carne argentina, reconocida por su calidad, será el pilar para estabilizar una góndola afectada por factores climáticos y brotes sanitarios externos.