Respaldado por los últimos avances parlamentarios, el Gobierno nacional analiza la posibilidad de impulsar una reforma electoral con vistas a las elecciones de 2027. Aunque no hay definiciones oficiales, en la Casa Rosada ya se produjeron conversaciones preliminares sobre eventuales cambios en el sistema político.
Javier Milei considera que las reformas estructurales deben seguir una secuencia definida. Tras la laboral y la impositiva, en el oficialismo creen que será necesario avanzar también en aspectos políticos para consolidar su proyecto.
Entre las propuestas que se mencionan dentro de La Libertad Avanza aparecen tres ejes principales:
1. Suspender o eliminar definitivamente las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO).
2. Modificar la Ley de Financiamiento de los Partidos Políticos.
3. Incorporar en la Boleta Única Papel (BUP) un casillero que permita votar lista completa con una sola marca.
Actualmente, el calendario electoral de 2027 contempla la realización de las PASO, ya que lo aprobado en 2025 fue solo una suspensión circunstancial. El proyecto original del Ejecutivo proponía su eliminación, pero no consiguió los apoyos necesarios en el Congreso.
Uno de los argumentos oficiales es el costo fiscal que implica organizar esa instancia electoral, en línea con la política de déficit cero. Además, desde el oficialismo sostienen que su esquema interno no requiere primarias competitivas.
En paralelo, también se estudian cambios en el financiamiento de las campañas. La propuesta original presentada en 2024 planteaba eliminar el aporte extraordinario del Estado para campañas electorales y promover un esquema con mayor participación privada, manteniendo el Fondo Partidario Permanente.
Otro eje en análisis es la reforma de la Ley Orgánica de los Partidos Políticos, endureciendo requisitos para conservar la personería y elevando los porcentajes mínimos de votos y afiliados necesarios para constituir fuerzas nacionales.
Por ahora, se trata de conversaciones preliminares. Sin embargo, el debate sobre una reforma electoral ya comenzó a instalarse en el oficialismo con la mirada puesta en el escenario político de 2027.