César Camacho, dirigente de la Unión Cívica Radical de La Plata, es candidato a presidir el partido en la ciudad. Dialogó con enAgenda en el marco de la interna partidaria y analizó la situación del radicalismo en La Plata. En una entrevista extensa, cuestionó el rol de la actual conducción, habló de una pérdida de identidad y representatividad, y planteó la necesidad de recuperar volumen político para volver a ser una opción real de gobierno.
“Es una decisión colectiva basada en muchos años de militancia y en observar cómo, en los últimos 20 años, el radicalismo platense fue perdiendo protagonismo, identidad y representatividad”, sostuvo ante la pregunta de por qué decide competir en las internas. Según planteó, el partido atraviesa una crisis local más que nacional: “El radicalismo tiene cinco gobernadores, no hay una crisis a ese nivel. El problema es en la provincia de Buenos Aires y, específicamente, en La Plata”.
Camacho cuestionó que el partido se haya “conformado con ser el furgón de cola de alianzas”, primero con el PRO y ahora “discutiendo dónde acomodarse”. Si bien aclaró que no se oponen a los frentes electorales, remarcó que la UCR debe conducirlos o integrarlos “en igualdad de condiciones y con base en programas ideológicos, no solo electorales”.
El dirigente fue especialmente crítico de la actual conducción de la UCR platense. “El partido está callado, no escucha al afiliado ni recorre los barrios. En dos años hubo apenas cinco reuniones de la Junta Central”, afirmó.
Además, señaló criticó la vinculación con la actual conducción del municipio. “Una cosa es el diálogo y otra la subordinación. Las votaciones de los concejales el último año hablan por sí solas. Al radicalismo lo eligieron para ser oposición y no está cumpliendo ese rol”, expresó.
Actualmente, la UCR cuenta con un solo concejal en el Concejo Deliberante, un dato que, para Camacho, refleja la pérdida de representación que sufrió el partido en la ciudad.
Sobre esto, también cuestionó la aprobación casi unánime del Código de Ordenamiento Urbano sin escuchar a colegios profesionales ni a la Facultad de Arquitectura. “Hubo diálogo con el municipio, pero no diálogo interno ni escucha a las fuerzas vivas de la ciudad”, señaló.
Camacho, con pasado en la Franja Morada en su militancia estudiantil, reconoció que el partido históricamente tuvo dificultades para integrar a los cuadros que surgen del ámbito universitario.
“Hay jóvenes profesionales de 25 o 28 años con mucho para aportar. Hay que dejar de verlos como ‘los pibes’ y darles espacio real”, planteó.
Camacho, además de ser contador público y funcionario en la facultad de Cs. Económicas, es ex Director de Industria en la intendencia de Julio Garro, donde realizó un balance de su experiencia en el sector productivo local: “La Plata es vista como una ciudad universitaria y administrativa, pero tiene parques industriales y el cordón frutihortícola más grande. Ese crecimiento no se desarrolló como se podría”.
A nivel provincial, explicó que están dentro del espacio Adelante Buenos Aires. Y remarcó que “lo más sano es buscar acuerdos que eviten internas "sangrientas" y un desgaste innecesario ante la sociedad”. Aunque reafirmó que su intención de ir por la conducción de la Junta Central en La Plata es firme “porque no compartimos el modelo actual.”
En el plano nacional, tomó distancia del gobierno de Javier Milei. Si bien reconoció puntos positivos en la reforma laboral, como la eliminación de multas por despidos que afectan a las pymes, rechazó medidas que impliquen retrocesos en derechos básicos para los trabajadores.
“Hoy la palabra consenso está mal vista y te tildan de tibio, pero sin acuerdos no se puede avanzar en democracia. Nadie refunda el país; hay que dejar las cosas un poco mejor de lo que se encontraron”, sostuvo.
Consultado sobre si la actual conducción es una oposición real o un actor secundario, fue contundente: “Creo que hoy está cómoda siendo un actor secundario. Ese rol le permite evitar posicionamientos firmes y eludir las consecuencias políticas”.
Finalmente, envió un mensaje a los afiliados desencantados: “Que piensen por qué se sienten radicales. Los vamos a ir a buscar para escucharlos. No tenemos soluciones mágicas, pero queremos que el afiliado vuelva a sentir orgullo de decir que es radical y que el partido lo representa”.