NACIONAL | 17 MAR. 2026

Cristina Kirchner evitó saludar a Julio De Vido en Comodoro Py y expuso una relación sin retorno

La ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner volvió a dejar en evidencia la ruptura definitiva con Julio De Vido durante su presentación en los tribunales de Comodoro Py, en el marco de la causa Cuadernos.



Al ingresar a la sala de audiencias para prestar declaración indagatoria, Cristina saludó a integrantes de su equipo legal y a algunos de los presentes. Incluso intercambió un apretón de manos con Roberto Baratta, otro de los imputados en el expediente. Sin embargo, evitó por completo cualquier contacto con De Vido, quien se encontraba a pocos metros de distancia.

La escena quedó registrada por las cámaras del tribunal: no hubo saludo, palabras ni siquiera un cruce de miradas entre ambos, pese a haber sido durante años dos de las figuras centrales del kirchnerismo en el área de obra pública.

La audiencia se desarrolla en el marco del juicio oral por la causa Cuadernos, que investiga una presunta red de sobornos vinculada a la adjudicación de obra pública entre 2003 y 2015. El proceso incluye a 87 imputados, más de 500 hechos bajo análisis y cerca de 400 testigos.

La distancia entre CFK y De Vido no es nueva. Se remonta al menos a 2017, cuando el ex ministro comenzó a enfrentar distintos procesos judiciales. En ese contexto, la ex presidenta había tomado distancia públicamente con una frase que marcó un quiebre: “No pongo las manos en el fuego por nadie” cuando el ex ministro fue juzgado por la tragedia ferroviaria de Once, durante su gobierno.

Durante la jornada, De Vido -trasladado desde el penal de Ezeiza- también hizo uso de la palabra ante el tribunal y volvió a reclamar el beneficio de la prisión domiciliaria. “Estoy preso y enfermo, pero preferiría morirme en mi casa”, expresó ante los jueces, al tiempo que mencionó problemas de salud como diabetes e hipertensión.

El juicio está a cargo del Tribunal Oral Federal N°7, que recientemente rechazó planteos de nulidad presentados por varias defensas, incluida la de la ex presidenta. Su abogado, Carlos Beraldi, cuestionó la validez de las pruebas y denunció supuestas irregularidades en la investigación.

Más allá de los aspectos judiciales, la imagen que dejó la jornada fue política: la frialdad absoluta entre Cristina Kirchner y Julio De Vido, quien supo ser el brazo ejecutor de las políticas del gobierno tanto de Néstor Kirchner como del suyo.